.vibraciones

vibraciones

“Vibraciones en el rojo
que comparto contigo,
del primer rojo infrarrojo
al último que se precipita,
evadiendo los tonos
para acabar las sombras
y saber que en tu rojo soy yo
v con mi rojo eres tú,
como si abriéramos por instantes
una puerta prohibida
a dos rojos que se mezclan
para predecirse tan cerca.

Mas hoy te levantas en el verde
y yo me despierto en aguamarina,
donde una ventana me aguarda
y un sol me solicita…
tu insistes en el verde,
el de la lluvia y los helechos mojados,
yo repito el aguamarina
que comienza a volvernos distancia,
porque de pronto en la mañana
dos colores tropiezan.

Sin embargo tú y yo sabemos
Que somos tantos colores
y me alejo del aguamarina
cuando fuera de mí
la calle comienza a producir
disolviendo mi tranquilidad
mayúscula
matinal.
Y aparece el amarillo,
ese solitario, sin predestellos,
sin inframarillos ni ultranaranjas,
talvez el más claro
que llega hasta mi
y mira qué estúpido
el buscar encontrarte,
cuando ya has llegado al rojo
y no hay naranja
que nos convenza.

Pero yo me salvo, tranquila,
y no me enredo
y busco de nuevo
mis vibraciones en mi amarillo,
al llegar a una flor,
tal vez a una mano amiga,
en el caso de que otro amarillo
este esperando en una esquina,
porque un amarillo vibra
y dos amarillos irradian.

Vibraciones en mi amarillo
que espero ser algún día contigo…”

Hugo Cuevas-Mohr
(escrito y leído por Hugo Cuevas-Mohr;video realizado por Leonor (Cuca) Pacheco)

.lluvia de estrellas

Lluvia-de-estrellas

“Talvez estoy alucinando o en la noche estoy perdido, camino es la oscuridad total, no dejo huellas, divago en un paisaje sin sentido. voy a esperar la madrugada para hallar el horizonte, una montaña azul, un sol, un indicio, una grieta franca que me lleve sin prisa al mar. no amanece y estoy sediento, un viento pesado sopla y no lo encuentro, tengo frío, en el aire humedo aparece tu olor indiscutible brotando a tientas del vacío. una lluvia de estrellas cae de pronto del cielo, tu piel se me desvela, irrumpe, mil constelaciones se asoman a tu cuerpo y una nebulosa de planetas rojos rueda por tu cuello, llevando mis manos tibias sobre tu pecho desierto como una galaxia deshabitada esperando un beso. una cascada de estrellas fugaces golpea el silencio, resbalo atemorizado sobre tus labios entreabiertos, pero me rescatan tus ojos tiernos titilando en el firmamento y a tus brazos de tiempo, desnudo, yo regreso en el universo amanece y en tus brazos me duermo.”

Hugo Cuevas-Mohr

(escrito y leído por Hugo Cuevas-Mohr;video realizado por Leonor (Cuca) Pacheco)

.porque soy de tierra

soy tierra 1

“Porque soy de tierra
porque soy de río
me escapo entre las rocas
porque soy de viento
me escondo entre las hojas
porque soy de tiempo
se me pasan los minutos
porque soy azul
busco sin tregua un amarillo
porque soy y sueño
preciso la mañana
porque soy de agua
me diluyo en las palabras
porque soy corteza
me ha dado por echar raíces
porque soy de tierra
te necesito.”

-Hugo Cuevas-Mohr

(escrito y leído por Hugo Cuevas-Mohr;video realizado por Leonor (Cuca) Pacheco)

soy tierra 2

.étretat, Porte D´Aval: Barcas de pesca saliendo del puerto

Claude_Monet-Etretat_the_Aval_door_fishing_boats_leaving_the_harbour_mg_1819Museo de Bellas Artes, Dijon.

“Se trata de una de las pinturas que Monet realizó de Étretat, por lo general para representar los espectaculares acantilados y agujas del lugar.
Esta obra, sin embargo, presenta un aire melancólico y está ejecutada en colores gélidos.
El artista dota a los acantilados de un perfil impreciso, que les hace perder su condición de amenaza para las pequeñas barcas de pesca.
Los acantilados se elevan a lo lejos como una apacible masa gris.
El arco es casi un somero recorte y las barcas parecen esparcidas precariamente sobre la supeficie del agua.
En cuanto al color, existe un equilibrio incómodo entre el gris lóbrego de los acantilados y el turquesa más delicado e hipnótico del mar.
También se aprecia un hermoso contraste entre el color verde tibio del agua y las velas rojas de las barcas.
Éstas actúan como punto focal dentro del cuadro, ya que guían al observador hasta los acantilados.
La composición posee una armonía notable.
La aplicación del color es lúcida., ya que Monet se sirve de sutiles detalles para perfilar los rasgos de la pintura y crear así un aire de quietud dentro del lienzo.”

-Vanessa Potts

.ícaro y la desmesura

Ícaro y la desmesuraIlustracion de Maite Ortíz

“Una de las figuras más conocidas de la mitología griega es Ícaro. Su padre, Dédalo, era un famoso arquitecto y gran artesano, pero Ícaro no heredó sus habilidades.

Mientras crecía, Ícaro vio a su padre realizar importantes trabajos para el rey Minos; se interesaba en ellos, pero no se le permitía participar demasiado. Dédalo era muy orgulloso, no deseaba verse superado por nadie, y tampoco puso gran empeño en transmitirle a su hijo sus conocimientos. Sin embargo, Ícaro logró convencerlo de trabajar con él y uno de los encargos en los que colaboró fue la construcción de un magnífico laberinto, con incontables pasillos y calles sinuosas abriéndose unos a otras. El propósito de tal construcción era encerrar allí al Minotauro, un ser monstruoso con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Pero una vez terminada la obra, para asegurarse de que no revelaran los secretos de sus complejos pasajes, el rey Minos encerró a padre e hijo en una torre.

Dédalo sabía que la única forma de escapar de allí era volando, por lo que se propuso fabricar alas. Junto con su hijo, enlazó plumas entre sí; aseguró las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera. Cuando por fin terminó, batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a Ícaro de la misma manera, pero le advirtió que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas. Y alzaron vuelo.

Al ver que lograban alejarse de la isla, Ícaro se sintió cada vez más confiado y comenzó a ascender desoyendo las advertencias de su padre. Se aventuró más y más arriba. Hasta que el ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas de sus alas y se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo, cayó al mar y murió.

Durante mucho tiempo, hubo un sitio en el que se aseguraba que descansaban sus restos. Y los griegos lo tuvieron presente como figura cuasihistórica, parte de su pasado épico.

Incluso hoy, el de Ícaro es uno de los mitos más conocidos y de mayor fuerza, y eso quizá se deba a que nos es fácil identificarnos con él y su deseo de ir más alto, en esa irreflexiva ambición que a veces nos empuja más allá, desoyendo toda advertencia.

El mito está relacionado con la idea de desmesura, de hubris o hybris, que podría compararse con el pecado de orgullo: ese exceso de confianza, esa arrogancia que conduce a la propia destrucción. Para los griegos no existía el pecado tal como lo concibe el cristianismo, pero el hubris era la peor falta. Estaba relacionada con el concepto de moira, que en griego significa ‘destino’, ‘parte’, ‘lote’ y ‘porción’ simultáneamente. El destino es el lote, la parte de felicidad o desgracia, de vida o muerte, que corresponde a cada persona en función de su posición social y de su relación con los dioses y los demás humanos. Ahora bien, la persona que cometía hubris era culpable de querer más que la parte que le fue asignada en la división del destino. El castigo de los dioses era la némesis, que tenía como efecto devolver al individuo dentro de los límites que cruzó.

En la sociedad en que vivimos, son otros los valores; este mundo moderno tan competitivo parece empujarnos a la ambición desmedida, pero la historia de Ícaro nos alerta. Puede tomarse como una lección de humildad. O como la sugerencia de revisar el realismo de nuestras metas. O quizá como el simple recordatorio de que debemos tener cuidado en nuestra ascensión. Pero que, si tenemos alas, es para usarlas.”

-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.la caja de Pandora

La caja de PandoraIlustracion de Maite Ortíz

“El mito de Pandora es el mito de la primera mujer. Cuenta la leyenda que Zeus ordenó su creación como parte de un elaborado plan de venganza contra Prometeo por haber robado el fuego del Olimpo y habérselo entregado a los hombres.

Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de los inmortales y obtuvo la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría), que la dotó de curiosidad e inteligencia. Cada dios le otorgó una cualidad, como belleza, gracia, persuasión y habilidad manual; pero Hermes (mensajero de los dioses e intérprete de la voluntad divina), por pedido de Zeus, puso en su corazón la mentira y la falacia.

Pandora significa “regalo”, y Zeus se la envió a Prometeo con un cofre como dote, para que se lo entregara en la noche de bodas.

Prometeo estaba seguro de que Zeus no lo perdonaría por lo que había hecho. Convencido de que en el obsequio obtendría un castigo, lo rechazó. Pero Epimeteo, hermano de Prometeo, quedó prendado con Pandora y, a pesar de las advertencias, se casó con ella.

Pandora, quien había sido dotada de gran curiosidad, no pudo contenerse y abrió el cofre, del que salieron todos los males para dispersarse por el mundo y castigar a la humanidad. Cuando pudieron cerrarlo, solo quedaba una cosa en su interior: la esperanza. En otras versiones del mito, el cofre ya pertenecía a Epimeteo y fue él quien lo abrió.

En la cultura patriarcal, el legado que se transmite muestra a la mujer como responsable de la caída en desgracia de la humanidad y son su curiosidad y desobediencia las que desatan los males. El mito de Pandora representa la herencia del padre, aquello que nos fue impuesto desde que nacemos. Es el legado, con lo bueno y lo malo que trae.

Nos ofrece una gran oportunidad para mirar bien adentro del cofre y decidir qué queremos conservar de los mandatos paternos y qué no. Pero rechazar el mensaje o modelo patriarcal no implica rechazar al patriarca, sino hacer las paces con el padre/patriarca que nos tocó a cada una, y comprenderlo y aceptarlo como producto de la época, teniendo en cuenta las condiciones en las que él fue educado. Habrá que separar el afecto y la gratitud que sentimos por él de las cargas y limitaciones tradicionales que no queremos para nuestras vidas.”
-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.atalanta, la eterna cazadora

Atalanta, la eterna cazadoraIlustracion de Maite Ortíz

“La figura de Atalanta es de gran importancia en la mitología, ya que simboliza a la mujer contestataria que se rebeló contra los esquemas patriarcales de la Grecia antigua. Según los relatos más remotos, lo hizo labrando su destino, sin sacrificar el amor ni la maternidad.

Atalanta fue una heroína reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza. Su origen varía según la versión del mito, pero el relato más difundido, es el que revela que Atalanta fue hija de Atamante y Temisto.

Su padre quería únicamente hijos varones y por eso, al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio. Sobrevivió gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron la criaron. Atalanta vivió en el bosque cazando y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la Antigüedad. Incluso varios mitógrafos la cuentan entre los argonautas –el grupo de héroes que partió en el viaje en busca del vellocino de oro–, como la única mujer que participó en la travesía.

Atalanta estaba consagrada a Artemisa, diosa de la caza y los animales salvajes. Esto implicaba que debía mantenerse virgen y no casarse. Tal es así que el oráculo le había anunciado que si se casaba, sería convertida en animal. Por ese motivo, y para evitar a cualquier pretendiente, Atalanta anunció que su esposo sería aquel que lograra vencerla en la carrera.

A pesar del peligro, fueron muchos los que lo intentaron, pero perecieron pues ella era invencible.

Hata que apareció Hipómenes, que era apuesto e inteligente. Él estaba enamorado de Atalanta, y para asegurarse la victoria ideó un ardid: le pidió ayuda a Afrodita, diosa del amor, y ella le regaló unas manzanas de oro que procedían del jardín de las Hespérides. Durante la carrera, cada vez que Atalanta estaba por alcanzarlo, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas y ella se detenía a recogerla. Atalanta estaba dispuesta a dejarse engañar porque había sido conquistada por el atrevido joven, y mientras ella fingía entretenerse con cada manzana que caía, él se adelantaba, hasta que logró llegar antes a la meta.

Atalanta e Hipómenes se casaron y vivieron muy felices por un tiempo, compartiendo sus cacerías y hazañas. Cuando Zeus, el máximo dios del Olimpo se enteró de esto montó en cólera y los convirtió en leones, condenándolos a una vida separados.  Aún así, Atalanta e Hipómenes permanecieron juntos y tuvieron un hijo.

Esta parte del mito simboliza la unión de iguales: Atalanta e Hipómenes permanecieron juntos, ambos cazadores, yendo a la par, sin que ninguno de ellos dominara o asumiera un rol de sumisión.

En Epidauro, península al noreste del Peloponeso, está la Fuente de Atalanta. Se dice que en una cacería la joven tuvo sed, por lo que golpeó la roca con su jabalina y de allí brotó la fuente al instante.

De esa fuente, hoy quizá podamos beber todas nosotras porque Atalanta es símbolo de fortaleza y valentía, valorada incluso, desde una perspectiva contemporánea, como un precedente del feminismo.”

-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.all

Imagen

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene unas manos tan pequeñas
en algún lugar adonde nunca he ido, gozosamente más allá
de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:
en tu gesto más delicado hay cosas que me rodean,
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca
tu mirada más leve me abrirá sin esfuerzo
aunque me haya cerrado como un puño,
tú siempre me abres pétalo a pétalo como abre la Primavera
(tocando hábil, misteriosamente) su primera rosa
o si tu deseo fuera cerrarme, yo y mi vida
nos cerraremos muy delicadamente, de repente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosamente por todas partes;
nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala
el poder de tu intensa fragilidad: su textura
me domina con el color de sus países,
produciendo muerte y eternidad a cada latido
(no sé qué hay en ti que se cierra
y se abre; pero algo en mí comprende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene unas manos tan pequeñas

E.E. CUMMINGS
ESTADOS UNIDOS (1894-1962)
DE W (VIVA), LVII

“Si tu me dices ven lo dejo todo,

pero dime ven”

(Albert Espinosa)

.el rey Midas, o los riesgos de la codicia

El rey Midas, o los riesgos de la codiciaIlustracion de Maite Ortíz

“Midas fue un personaje histórico. Gobernó Frigia, territorio de Asia Menor, en el período entre el 740 a. C. y el 696 a. C. Casado con una griega, fue el primer rey extranjero que mandó regalos al santuario de Delfos. Su reinado fue tan largo y próspero que los griegos, que incorporaban a su mitología todo lo que los sorprendía y fascinaba del mundo, le otorgaron un lugar en ella.

Se dice que durante la infancia de Midas se vio a una hilera de hormigas que transportaban granos de trigo por el costado de su cuna, para luego depositarlos en sus labios. El hecho fue interpretado por los adivinos de Bromio como augurio de gran riqueza.

Ya como rey, hizo rodear su palacio con un hermoso jardín de rosas, que era su orgullo. Cierto día, mientras paseaba por ese jardín, se encontró con Sileno –dios de la embriaguez–, que formaba parte del séquito de sátiros y ménades que seguían al dios Dionisio. Abrumado por el vino y la vejez, Silenio se había perdido. Midas lo reconoció de inmediato y se alegró al verlo, pues esto le daba la oportunidad de celebrar una gran fiesta.

Sileno y el rey estuvieron diez días y diez noches de fiesta, el tiempo que se tomaron para alcanzar al séquito de Dionisio.

Al recibirlos, el dios de la exaltación estaba tan agradecido por la hospitalidad con la que habían tratado a su padre adoptivo que le ofreció a Midas concederle un deseo. Aunque el rey tenía ya una gran fortuna, no pudo resistirse a la codicia y pidió transformar en oro todo lo que tocase.

Dionisio se lo concedió, y Midas, ansioso por comprobar si el don funcionaba realmente, fue rozando las ramitas del bosque, que se convirtieron en oro.

Llegó exultante a su palacio y pidió que le prepararan una suculenta cena. De nuevo, quedó encantado al ver que todos sus cuencos y copas se tornaban de oro, pero esa alegría se volvió inquietud al darse cuenta de que lo mismo sucedía con la comida y la bebida apenas rozaban sus labios.

Buscó consuelo en su jardín, pero cuando tomó una de las rosas, comprobó que perdía el aroma y la tersura para volverse también de oro. Al verlo llorar, su pequeña hija Zoe –cuyo nombre significa “vida”– corrió hacia él y lo abrazó. Midas contempló con horror cómo la niña se convertía en estatua de oro.

Desesperado, partió en busca de Dionisio y le rogó que revirtiese el deseo que le había concedido. Le relató cómo, en principio, había disfrutado de su don, pero pronto había descubierto que le quitaba la posibilidad de gozar de los placeres simples, como comer y beber; después, lo había imposibilitado de disfrutar de la naturaleza y, finalmente, lo había privado del principal sujeto de su afecto, su hija Zoe. La codicia le había quitado la vida.

El dios se apiadó de él y le dijo que el único modo de revertir el deseo era bañarse en la mágica fuente de Pactolo.

Midas recorrió el largo y difícil camino hacia allí y se precipitó a las heladas aguas. Mientras nadaba hacia la otra orilla, la corriente se teñía con el polvo áureo que aún la caracteriza. El rey regresó a su hogar con el único deseo de recuperar sus afectos y el gozo de la vida, después de haber aprendido cuál es el alto precio de la codicia.”
-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.selene, o la luna enamorada

Selene, o la luna enamoradaIlustracion de Maite Ortíz

“A Selene suelen representarla como una mujer pálida y hermosa, de cabello largo y plateado, que recorre el cielo en un carruaje tirado por bueyes blancos. Se dice que fue miembro de los Titanes, aquellos dioses que vinieron antes de los doce dioses olímpicos. Su padre fue Hiperión y su madre, Tea. Era hermana de Helios, el dios etrusco del sol, y de Eos, también nombrada Aurora, la diosa del amanecer. Los romanos la llamaron Luna.

En estos tiempos antiguos, el Sol y la Luna se consideraban entidades igualmente poderosas, y la Luna estaba asociada a lo femenino, a la fuerza vital de sus ciclos, a la intuición y la maternidad.

A través del tiempo, a Selene se le conocieron muchos amores. De Zeus tuvo una hija, Pandia. En Arcadia fue amante del dios Pan, quien le había obsequiado los bueyes blancos que tiraban de su carruaje. Sin embargo, su romance más conocido la une a Endimión, un apuesto pastor de Caria.

La historia de su amor comienza así: todo ocurrió durante una noche de verano, en la cual, luego de cuidar sus rebaños, Endimión buscó refugio en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche era clara, y en el cielo Selene paseaba en su carruaje. La luz plateada entró en la cueva y, así, Selene pudo ver al joven dormido. En ese mismo instante se enamoró de él.

Fue entonces cuando descendió del cielo y se aproximó a él con delicadeza. Así, Endimión fue despertado por el roce de los labios de Selene y toda la caverna quedó iluminada por la luz plateada de la Luna. Endimión vio ante él a la diosa brillante, y entre los dos nació una gran pasión.

Aquella noche, le juró que siempre la esperaría.

Selene subió entonces a la morada de los dioses y le rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, petición a la que el Señor del Olimpo accedió. Endimión, luego de meditarlo, pidió poder dormir en un sueño perpetuo, en el que estuviera a salvo del paso del tiempo y del que solo despertaría para recibir a Selene. Zeus cumplió su deseo.

Desde ese día, Selene visita a su amante dormido en la caverna del monte Latmos. De este amor nacieron cincuenta hijas, que representan los cincuenta meses lunares entre cada Olimpíada. Hay relatos que dicen que también tuvieron un hijo varón: Naxo, el héroe de la isla de Naxos.

Este mito permanece vivo y llega hasta hoy; incluso hay quien lee su continuidad en el cuento “La bella durmiente”, como si fuera su versión especular. Quizá se deba a que la historia de la dama que espera un beso para poder despertar no nació con Disney, sino que se originó en una antigua tradición oral. Eso es lo que pasa con los mitos: los pueblos los recrean y reconstruyen, los convocan y les dan un nuevo aspecto, a la espera de vivenciar lo que no puede ser comprendido, como la promesa del despertar…”
-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.eco y Narciso

Eco y NarcisoIlustracion de Maite Ortíz

” Las figuras mitológicas de Eco y Narciso, atados a sus respectivos martirios, pueden servirnos de inspiración todavía hoy.
Su historia de amor no correspondido, imposibilitado de concretarse, conserva intacta su fuerza trágica.
La psicología moderna ha usado las figuras de este mito para nombrar los trastornos del desarrollo conocidos como “narcisismo” y “ecoísmo”.
Las personalidades narcisistas, al igual que el pastor, no pueden dejar de mirarse a sí mismas; las egoístas, al igual que la ninfa, asienten y consienten en todo porque no soportan el rechazo y la soledad.
Necesariamente, la relación entre ambos deviene en un vínculo patológico de dependencia emocional, también conocido como “codependencia afectiva”.
Solo superando esta polaridad Narciso-Eco puede surgir un verdadero amor.

En la mitología griega, Eco era una ninfa de la montaña que había sido educada por las musas.
Era muy elocuente, generaba animadas conversaciones y contaba maravillosas historias, por lo que Zeus le encargó que entretuviera a su esposa, Hera, mientras él visitaba a las ninfas con las que tenía amoríos.
Durante un tiempo funcionó, pero cuando Hera descubrió el engaño, castigó a Eco quitándole el don del habla y la obligó a repetir la última palabra que decía la persona con la que quisiera dialogar.
Así fue como Eco se retiró a vivir en el campo, alejándose de todos.
Fue allí donde conoció a Narciso, un hermoso pastor que despertaba la fascinación de hombres y mujeres, y se enamoró perdidamente de él.
Disimuladamente lo seguía siempre, a todas partes, hasta que un día él la descubrió.
Narciso le habló, y como ella no podía responder más que repitiendo las últimas palabras de las frases que le decía, pensó que se burlaba de él.
Desesperada, Eco pidió ayuda a los animales del bosque para que le comunicaran a Narciso el amor que sentía.
Y cuando por fin se lo hicieron saber, Narciso se rió de ella.
Entonces, Eco huyó devastada, se ocultó en una cueva en las montañas y nunca más salió de allí hasta que su cuerpo se consumió.
Desde aquel momento solo su voz permanece, repitiendo todavía la última palabra de quienes se internan en esos parajes.
Con el tiempo, Narciso no quedaría impune.
Némesis, quien castiga la soberbia y repara las injusticias, lo maldijo.
El joven pastor se acercó al borde de un lago para beber, y al ver su reflejo en el agua, se enamoró de él.
Algunos dicen que se dejó morir allí, incapaz de moverse; otros sostienen que murió ahogado intentando alcanzar su propia imagen.
Lo cierto es que la maldición de Némesis lo acompañó al Inframundo, donde aún es atormentado por su propio reflejo en el río Estigia.”

-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.perséfone y Démeter

Perséfone y DémeterIlustracion de Maite Ortíz

“Según la mitología griega, Démeter era la diosa de la fertilidad y el trigo. Hija de Rea y Cronos, era hermana de Zeus, pero eso no impidió que cayera presa de sus encantos. De hecho, del romance entre los dos nació Perséfone, a quien Démeter adoraba.

Perséfone era una criatura de gran belleza y, por haber estado siempre al cuidado de su madre, también muy cauta e inocente.

Su tío Hades, hermano de Zeus y dios de los Infiernos, se enamoró perdidamente de ella y un día la raptó. Como sabía que la joven paseaba por un sendero recogiendo flores, su estrategia fue hacer aparecer el más hermoso de los lirios en el camino. Así, en el momento en que ella se inclinó para tomarlo, la tierra se abrió. Fue entonces cuando Hades emergió de la grieta, tomó a Perséfone y se la llevó.

Se dice que el rapto contó con la complicidad del padre de la joven, Zeus, pero sin el conocimiento de su madre, que, devastada por la pérdida, inició largos y tristes viajes para tratar de encontrarla. Durante ese lapso, mientras la madre deambulaba con desesperación, la tierra se volvió estéril.

Entonces, los granjeros suplicaron a Zeus que intercediera, ya que las cosechas se perdían y los rebaños pasaban hambre. El rey de los dioses pensó que quizás el rapto había sido una mala idea desde un principio y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero eso ya no era posible. La joven era ahora su consorte, la diosa del Infierno, y tentada por él, había comido un grano de granada de su mesa. Probar incluso el más mínimo bocado del algo que hubiera crecido en el Tártaro implicaba no poder abandonarlo jamás.

En la búsqueda de un punto medio, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines más profundos, junto a Hades, y la otra parte sobre la tierra junto a su madre, siempre que Démeter volviera al Olimpo y prometiera cumplir su función germinadora.

De ahí el mítico origen de los cambios estacionales, la alternancia entre invierno y verano: en la época en que Perséfone permanece en el Infierno, la tierra se enfría y empobrece debido a la tristeza de su madre; pero, cuando la joven regresa, todo reverdece, prospera, y las flores renacen para darle la bienvenida.

A nosotras, mujeres modernas, esto nos lleva a pensar en lo cíclico y a reflexionar sobre los procesos naturales de la vida, el crecimiento y la búsqueda del propio destino, sin que por ello tengamos que cortar los lazos de nuestro afecto. Esa es la promesa con la que entramos al invierno, sabiendo que la primavera nos está esperando más allá.”

-Laura Ponce (Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción)

.zen

pintura japonesa  Flores de mariposa acuarela tradicional japonésPintura Japonesa tomada de la web

“No deberíamos esperar nada de afuera, ni intentar cambiar la situación externa por nuestro propio esfuerzo, ni intentar cambiar a los otros, ni pretender que ellos acepten nuestras opiniones. Sobre todas las cosas, no deberíamos intentar convencer a nadie en el momento inadecuado o cuando se sabe que los demás ya tienen una idea propia muy clara y no están dispuestos a aceptar las ideas ajenas. Pero aún esto último, que es tan obvio, resulta difícil de percibir cuando no se tiene plena conciencia de lo que es, tal cual es, aquí y ahora.”

-Ana Sabuki (en “Todas las mujeres somos Zen”) Sigue leyendo

.psique y Eros

Psique y ErosIlustracion de Maite Ortíz

“Psique (Alma) era una joven muy hermosa y la menor de tres hermanas.
Afrodita, celosa de su belleza, mandó a su hijo Eros para que le lanzara una flecha que la haría prendarse del hombre más ruin; pero Eros se enamoró de ella y, dormida, la llevó a su palacio. Sigue leyendo