#24. Compartiendo

24. Compartiendo

“A medida que te mueves hacia arriba, hacia el cuarto centro que es el del corazón, toda tu vida se convierte en un compartir amor.
El tercer centro ha creado la abundancia de amor.
Al llegar al tercer centro en la meditación, tienes tanta sobreabundancia de amor, de compasión, que quieres compartir.
Esto sucede en el cuarto centro, en el corazón.
Es por esto que, incluso en el mundo ordinario, la gente piensa que el amor viene del corazón.
Para ellos es simplemente algo que han escuchado; no lo conocen porque nunca ha llegado a su propio corazón.
Sin embargo, el meditador llega finalmente al corazón.
Cuando ha alcanzado el centro de su ser, el tercer centro, de repente una explosión de amor y comprensión, compasión y gozo y dicha y bendición surge en él con una fuerza tal que golpea el corazón y lo abre.
El corazón está simplemente en medio de tus siete centros: tres centros por debajo, tres centros por arriba; has llegado exactamente a la mitad.”

-Osho The Search: Talks on the Ten Bulls of Zen Chapter2

La Reina del Fuego es tan rica, tan reina, que puede permitirse el dar.
Ni siquiera se le ocurre hacer inventarios o guardar algo para más tarde.
Ella dispensa sus tesoros sin limitaciones, aceptando y dando la bienvenida a lo más diverso para que participe en la abundancia, en la fertilidad y la luz que le rodea.
Al sacar esta carta se te sugiere que tú también estás en una situación en la que tienes la oportunidad de compartir tu amor, tu alegría y tu risa, y al compartir encuentras que te sientes incluso más lleno.
No hay necesidad de ir a ninguna parte o de hacer un esfuerzo en especial.
Te das cuenta de que puedes disfrutar de la sensualidad sin posesividad o ataduras, que puedes dar a luz a un niño o a un nuevo proyecto con un igual sentido de plenitud en la creatividad.
Todo lo que hay alrededor tuyo parece como si se estuviera unificando ahora. Disfrútalo.
Enraízate en ello y deja que la abundancia en ti y alrededor tuyo se derrame.

 

.crees en la magia?

crees en la magia

“No debemos dejar de explorar,
y al final de nuestra exploración
llegaremos al punto de partida
y conoceremos el lugar por primera vez”
-T.S.Elliot
“En un determinado punto de tu vida eres más aquél en que te has convertido y menos aquél en que te estabas convirtiendo.
Lo que solías considerar como el futuro se ha convertido en el presente  y no puedes evitar preguntarte si tu vida no habría sido mejor si la hubieras vivido más plenamente.
Pero, ¿cómo podrías haberlo hecho?. ¡Estabas demasiado ocupado en el futuro!
En cuanto has pasado una cierta edad, apenas puedes creer que hayas desperdiciado un minuto de tu juventud sin disfrutar de él. Y lo último que quieres es perderte un instante más de tu vida al no ser consciente de lo que está ocurriendo en ella. Por fin has comprendido -no sólo teórica sino también visceralmente- que el momento presente es todo cuanto tienes.
Ya no cierras más los ojos y te preguntas quién serás al cabo de veinte años; si eres listo, estudias el video de tu existencia actual para observar qué es de tu vida ahora. Ves el presente como un acto de creación. Observas con más atención tus pensamientos, tu conducta y tus relaciones con los demás. Comprendes que, si afrontas la vida con miedo y separación, no puedes esperar sentir más que miedo y separación.
Intentas aumentar tus virtudes y reducir tus defectos.
Contemplas tus heridas y le pides a Dios que te las cure. Le pides que te perdone por las cosas de las que te averguenzas haber hecho. Ya no intentas encontrar la satisfacción en nada fuera de ti, ni necesitas fuera de ti, ni necesitas a otras personas para sentirte completo, ni buscas la paz interior en el pasado o en el futuro. Tu eres la persona que eres y no eres la que un día puedes llegar a ser. Lo curioso del caso es que, al concentrarte en lo que eres y en tu vida actual, descubres para tu sorpresa que la diversión del viaje que realizas se encuentra en el viaje en sí.
Querido Dios,
te ruego que ensanches mi estrecha mente.
Abre mis enturbiados ojos para que vea con claridad.
No dejes que me  pierda lo mejor de mí.
Ayúdame a no desperdiciar mi vida.
Prepara mi corazón para una vida mejor.
Amén.
Un día al mirarme al espejo sentí lástima por mí misma.
“¡Oh!, recuerdo cuando era joven -pensé- . Tenía la piel más tersa, los pechos más altos, el trasero más firme, todo mi cuerpo era voluptuoso. Tenía mucha más energía y prácticamente brillaba con luz propia. ¡Ojalá me hubiera dado cuenta entonces…! Y ahora ya nunca volveré a ser joven…”
Pero entonces una voz en mi cabeza intervino diciendo:
“¡Oh!, Marianne… ¡Callate! Déjate que te recuerde cómo te sentías cuando eras más joven -me dijo-. Estabas desquiciada, tenías el corazón agitado, la mente desordenada, unos apetitos adictivos, unas trágicas aventuras sentimentales y un talento malgastado. Además habías desperdiciado un montón de oportunidades y tu mente nunca se sentía en paz.
“Lo que hiciste entonces es exactamente lo que estás haciendo ahora. Sigues pensando que si tu vida fuera distinta, serías feliz. En aquella época querías un hombre, un trabajo o unos cursos para sentirte segura, y ahora quieres seguir siendo joven.
Acepta la realidad: en aquella época lo tenías todo, pero no lo valorabas. Tenías el mundo a tus pies y lo ignorabas.
“¿Sabes cómo te sentías entonces? ¡Exactamente como te sientes ahora!”
Así fué como empecé a recuperarme de mi “juventitis”. De vez en cuando vuelvo a caer en lo mismo, pero a medida que pasa el tiempo he aprendido a salir de ese estado cada vez más rápidamente. He compendido que no es más que el hábito mental de idealizar otra época, otro estado, otra realidad, como una forma de evitar la realidad de mi vida actual.
Y al evitar la realidad de las circunstancias presentes, nos perdemos los milagros que nos ofrecen. Todos lo hacemos, porque el Ego funciona de este modo. Pero todos podemos observar este engañoso hábito y cultivar la perspectiva más real de ver que, dondequiera que estemos, es el lugar perfecto; sea cual sea el momento, es el momento perfecto. Pero esto no significa que no podamos o no debamos mejorar las cosas, sobre todo a nosotros mismos, sino que al pensar: “Si fuera más joven, las cosas me irían mejor”, lo más seguro es que envejezcamos sufriendo.
El yo físico envejece, como es natural, pero el yo espiritual no lo hace.  A medida que nos identificamos más con la dimensión espiritual de nuestra vida, nuestra experiencia empieza a cambiar de lo mutable a lo inmutable, de lo limitable a lo ilimitado, del miedo al amor. A medida que nuestro viaje por el tiempo lineal se acorta, nuestra conciencia puede ensancharse. Y, al hacerlo, el tiempo cambia. Cuanto más profundizamos en el amor y en la esencia de las cosas, más actualizamos nuestro potencial en la tierra. Comprender lo inmutable es la clave de nuestro poder en un mundo mutable. Al alinearnos con el yo eterno, no envejecemos en una linea recta que nos lleva de una exuberante juventud a una decrépita vejez, sino que es como una flor de loto abriéndose cada vez más a la luz del sol. Y envejecer se convierte entonces en un milagro.
Físicamente, nos facemos mayores y, después, morimos. Sin embargo, espiritualmente, avanzar o retroceder no es una cuestión del cuerpo, sino de la conciencia. Cuando vemos el envejecer de distinta forma, nuestra experiencia de la vejez cambia. Podemos ser físicamente mayores, pero emocional y psiciológicamente más jóvenes. Algunas personas estábamos en un estado de decadencia a los veinte y ahora estamos en un estado de renacimiento a los sesenta o a los setenta. El rey Salomón, que se supone era el más sabio entre los hombres, describió su juventud como el invierno y su avanzada edad como el verano. Podemos tener más años que antes y sin embargo sentirnos mucho más jóvenes de lo que somos.
En la edad madura ves de pronto el final donde antes veías una vida ilimitada. Ahora sabes visceralmente que tu existencia no durará siempre. Que ya no te queda más tiempo para dar unos rodeos de cinco años. Ni para captar mal las cosas. Ni para mantener  relaciones inútiles o permanecer en situaciones que no te parecen auténticas. Ya no te queda tiempo para pequeños devaneos, para sentir un falso orgullo o para cualquier obstáculo que emerja de las oscuras aguas de tu psique que te impide sentir la alegría a la que tienes derecho. Ahora deseas convertirte en un instrumento de precisión, concentrándote exactamente en lo que deseas hacer y siendo exactamente lo que necesitas ser.
Según la antigua filosofía asiática, la vida no es un círculo sino una espiral. Cada lección que la vida te ofrece (todo aquello por lo que has pasado) te volverá otra vez bajo una forma u otra hasta que te la aprendas. Y cada vez será más importante lo que esté en juego. Sea lo que sea que aprendas, te dará un mayor fruto. Y sea lo que sea lo que no hayas sabido aprender, te generará unas consecuencias más duras.
Aquello que no te ha funcionado en la vida hasta ahora reflejaba que aún no habías integrado tus distintas partes. Aquello que todavía no aceptabas de tí, lo atraías como una falta de aceptación por parte de los demás. Cuando no has afrontado aún tus sombras, creas situaciones llenas de sombras. Tus partes rotas se encontraban en las partes rotas de los demás. ¡Ahora ya lo sabes! Pero esto te ocurrió en el pasado, ahora es distinto.
La edad madura es nuestra segunda oportunidad.
Si deseas pasar los días que te quedan recreando los dramas del pasado, tú mismo. Revivirás el mismo guión una y otra vez. Siempre ocurre. Pero si lo deseas puedes volver a escribirlo de una forma sorprendente, superar con creces el anterior y triunfar por todo lo alto.
Querido Dios,
deseo cambiar mi vida,
por eso te ruego, Dios mio,
que me cambies.
Saca de mi mente los prejuicios
y de mi corazón cualquier miedo.
Quítame las cadenas que me atan
y libérame para manifestar mi verdadero yo.
Amén.
El mundo no es mejor por el hecho de haber perdido su ternura. La crueldad y el cinismo de nuestra época, el sarcasmo reflexivo que se hace pasar por reflexiones inteligentes, la desconfianza y los juicios sobre todo el mundo y sobre todo, éstas son las consecuencias tóxicas de una visión desencantada del mundo.
Muchas personas queremos bajarnos de esta rueda del sufrimiento.
No queremos aceptar que una situación deba ser como es.
Queremos atravesar el velo ilusorio que nos separa de un mundo de infinitas posibilidades.
Deseamos otra clase de vida -para nosotros y para el mundo- y nuestro profundo deseo de alcanzarla aumenta a medida que nos hacemos mayores.
En la edad madura nos encontramos ante una encrucijada: o bien aceptamos la visión moderna y materialista del mundo, en cuyo caso seguimos cobijándola hasta el fin de nuestros días, o bien consideramos que nuestra visita a un mundo desencantado fué simplemente un error – el exilio arquetípico del Jardín del Edén- y que ahora al menos podemos volver al jardín elegido que más se parezca al Paraíso. Quizá la visión encantada de nuestra niñez no era una fantasía, sino una realidad que aún podemos reclamar. Quizás hay una puerta que da a los reinos milagrosos y que está esperando a que la abramos.
Podemos considerar que tal vez hay otro camino: nuestra dulzura interior, el único lugar donde nos sentiremos realmente seguros. El conocimiento místico es un rayo de luz, el beso de Dios que nos transformade nuevo en lo que realmente somos. Al recibirlo nos desprendemos de la carga de nuestro yo falso y dejamos que nuestro verdadero yo se manifieste.
En nuestra calidad de personas maduras poseemos un elixir espiritual único en su género.
Tras haber visto nuestra propia oscuridad y la de los demás, nos hemos vuelto más humildes ante la luz.
Al haber dejado atrás la oscuridad, hemos desarrollado una devoción hacia Dios que nos ha liberado de ella.
Después de haber cometido tantos errores, sabemos lo que significa ser perdonado por ellos.
Después de haber sufrido, somos más compasivos con el sufrimiento humano.
Todas estas cosas ya no son unos simples conceptos abstractos para nosotros, sino unos principios que llevamos en el cuerpo.
Y en algunos aspectos, ahora somos mucho más fuertes de lo que podíamos haber sido en el pasado. Y el mundo necesita esta fuerza.
Estamos entrando en una época en la que nuestras virtudes internas, más que las externas, serán los recursos más importantes para la renovación y la recuperación de la humanidad.
Sean cuales sean los poderes que hayamos perdidos con la edad, no son nada comparados con los poderes que podemos ganar con ella.
Desprenderse de algo que no tiene sentido es sumamente agradable por la simple razón de que hemos acumulado demasiado cosas y ahora estamos preparados para seguir avanzando más ligeros.
La edad madura consiste en desprendernos de aquello que ya no necesitamos, no porque nuestra vida vaya a partirde ahora cuesta abajo, sino cuesta arriba. Y al viajar cuesta arriba simplemente nos deshacemos de parte del equipaje.
Quizá haya una sabiduría más natural de lo que creemos en lo que ahora nos ocurre. La única forma de envejecer en paz es afrontando con respeto lo que la experiencia nos exige. Cada vez que debemos desprendemos de algo, hay un tesoro escondido en la experiencia. No puede surgir nada nuevo sin que desaparezca algo antiguo.
Por fin entraste en todas las habitaciones, encendistes todas las luces y te instalaste en la morada de tu ser.
Qué interesante es ver que el espíritu comienza a abrirse cuando el cuerpo comienza a decaer.
Ver envejecer nuestro cuerpo es toda una lección de humildad.
El arco de la historia humana está codificado en nuestras células: los huesos, los músculos, los órganos y el sistema reproductor, todo ello funciona a otro ritmo en la edad madura, en un inconfundible viaje hacia esperemos que una lejana aunque inevitable mierte. Y sin embargo podemos hacer muchas cosas para revitalizar el cuerpo, como por ejemplo revitalizar la mente. Podemos de muchas formas transformar las fuerzas de la muerte en una vida renovada y santificada.
Podemos tratar el cuerpo no como algo que empieza poco a poco a fallarnos, sino como a nuestro compañero en el renacer. Si nos identificamos sólo con el mundo material, la vejez se deslizará silenciosamente en nuestra vida como un huésped no deseado. Pero si nos identificamos también con nuestra existencia espiritual, nuestra actitud hacia el cuerpo será entonces la de sentir un profundo aprecio y gratitud hacia él. Después de todo, es la morada en la que vive nuestro espíritu. Cuando caminamos, vamos en bicicleta, hacemos yoga, levantamos pesas, ingerimos una comida sana, tomamos infusiones y vitaminas o hacemos cualquier cosa para cuidar el cuerpo, no sólo estamos evitando la muerte sino afirmando la vida. Con cada estiramiento del cuerpo, ayudamos a estirar la mente. Con cada estiramiento de la mente, ayudamos a estirar el cuerpo. Al estirar uno, renovamos los dos.
Según la literatura espiritual, el cuerpo seguirá con nosotros mientras le sirva al alma para la función que ha venido a hacer en este mundo…”
 
-Marianne Williamson

 

.el largo y sinuoso camino

el largo y sinuoso camino

“Los años pueden golpearte como si te hubiera arrollado un camión, robándote la juventud.
Durante años vives simplemente simplemente intentando reaccionar a ello, sintiéndote más identificado  con lo que has dejado de ser que con lo que ahora eres.
Sin embargo, poco a poco pero con constancia, va entrando en la siguiente etapa de tu vida, que es distinta, pero no necesariamente menos rica que la otra.
De ti depende que sea más o menos satisfactoria.
Recuerdo haber comprado hace varios años un cd de Joni Mitchell.
En la carátula aparecía un autorretrato suyo sosteniendo una copa de vino tinto: me senté y contemplé la imagen durante varios minutos antes de poner la música.
Y cuando lo hice, me quedé horrorizada. Parecía otra cantante, no sonaba como la Joni que yo conocía. “¡Oh, Dios mío, ha perdido la voz!”, pensé.
Aquella cualidad dulce y aguda de su voz había desaparecido.
Yo, que había estado escuchando a Joni Mitchell durante Mitchell durante décadas, ahora no la reconocía.
Durante cinco minutos estuve dándole vueltas a cómo Joni Mitchell ya no podía cantar como antes.
Pero entonces me puse a escucharla con detenimiento y descubrí que la voz que antes tenía no podía competir con magnificencia con la que ahora había adquirido.
Su voz revelaba una nueva profundidad, un anhelo que cuando era joven no tenía.
En alguna parte entre su alma y su garganta, su pasado y su presente, sus buenas canciones pop se habían alquimizado en un arte sublime.
Las melodías alegres e ingeniosas se habían convertido en un grito profundo, descarnado y enternecedor que provenía del centro de todo.
Joni había ido a un lugar lleno de poder que era cualquier cosa, salvo “inferior que” otra experiencia anterior.
Alguien que ya era una mujer increíble se había convertido en una diosa.
Querido Dios.
bendice cada etapa
de mi vida.
que mis temerosos pensamientos
no bloqueen tus milagros.
Que al envejecer, el amor que siento por ti aumente.
Querido Dios, que ni
en este sentido ni en cualquier otro
el mundo me impida
verte.
Amén.”
-Marianne Williamson

#23. El Creador

23. El Creador

“Hay dos tipos de creadores en el mundo.
Un tipo de creador trabaja con objetos – un poeta, un pintor, ellos trabajan con objetos, ellos crean cosas.
El otro tipo de creador, el místico, se crea a sí mismo.
El no trabaja con objetos, él trabaja con el sujeto; trabaja en sí mismo, en su propio ser.
Y él es el verdadero creador, el verdadero poeta, porque se convierte a sí mismo en una obra maestra. Tu estás llevando una obra maestra dentro de ti, pero estás obstruyendo el camino.
Quítate a un lado, entonces la obra maestra será revelada.
Todos son obras maestras, porque Dios nunca da nacimiento a nada menor que eso.
Todos llevan esa obra maestra escondida por muchas vidas, sin saber quienes son e intentando, sólo en la superficie, ser alguien.
Suelta la idea de llegar a ser alguien, porque ya eres una obra maestra.
No puedes ser mejorado.
Sólo tienes que llegar a él, conocerlo, realizarlo.
Dios mismo te ha creado; no puedes ser mejorado.”

-Osho Ah, This! Chapter 1

El maestro Zen de este naipe ha manejado la energía del fuego y es capaz de usarlo para la creatividad en vez de la destrucción.
Él nos invita a reconocer y participar con él en la comprensión que es de aquellos que han dominado los fuegos de la pasión, sin reprimirlos ni permitiendo que se tornen destructivos y desequilibrados.
Él está tan integrado que ya no hay ninguna diferencia entre quien es él por dentro y quien es él por fuera.
Él ofrece este don de la comprensión y la integración a todos aquellos que vienen a el, entregando el don de la luz creativa que surge desde el centro de su ser.
El Rey del Fuego nos dice que cualquier cosa que emprendamos ahora, con la comprensión que viene de la madurez, enriquecerá nuestras vidas y las de los demás.
Usando todas las herramientas que tienes, todo lo que has aprendido de tu propia experiencia de vida, ya es tiempo que expreses lo tuyo.

 

.envejecer

envejecer

“Damos el paso a la tarde de la vida sin estar
en absoluto preparados para ello; peor aún,
lo damos suponiendo de manera equivocada
que nuestras verdades e ideales nos servirán como hasta ahora.
Pero no podemos vivir la tarde de la vida según el programa
de la mañana; ya que lo que nos iba bien por la mañana
apenas nos servirá por la noche y lo que era cierto
por la mañana se habrá convertido por la noche
en una mentira…”
-Carl Jung (“Las etapas de la vida”)

“Arrugas.
Olvidos.
No puedes recordar lo que hiciste ayer.
En­cuentras tus gafas en la nevera.
La piel de tus muslos ha perdido su tersura.
Tienes el trasero demasiado blando.
La gente más jo­ven te llama «señora» (o «señor»).
Solías poder compaginar mu­chas más cosas que ahora.
Ya no te reconoces al mirarte al espe­jo.
Los jóvenes te dan envidia.
No puedes creer que no valoraras la juventud cuando la tenías.
Ahora te sientes invisible.
No cono­ces los grupos musicales actuales.
Antes estabas en la onda, pero por lo visto ya no lo estás…
Si cualquiera de estas cosas te resulta familiar, bienvenido al territorio.
Quizá te iría bien utilizar unas capas frescas de clarivi­dencia para que te ayuden a navegar en arenas movedizas.
Cada experiencia nueva te obliga a elegir, y envejecer no es una excepción.
Cómo la época en la que «ya no eres joven» se des­plegará ante ti —la forma en que vivirás en el espacio de la edad madura y más allá de él— es una pregunta que sólo tú puedes responder.
Si eliges el camino de oponer la mínima resistencia —no en el sentido taoísta del no-actuar, sino motivado por la pereza—, entonces el peso de las circunstancias te acabará abru­mando.
Envejecerás con poca elegancia o alegría.
Pero si reclamas otra posibilidad para ti, abrirás la puerta a algo definitivamente nuevo.
Al considerar que es posible que haya otro camino, harás que ocurra un milagro.
Allanarás otra senda, fabricarás unas nuevas sinapsis en tu cerebro y darás la bienvenida, física y espiritualmente, a unas nuevas energías que de lo contrario no habrían encontrado en ti un hogar que las acogiera.
Millones de personas estamos entrando en un espacio que nos hubiera gustado evitar, pero que no podemos seguir evitan­do.
Sin embargo, al observarlo con más detenimiento descubri­mos que no es tan horrible como creíamos…, quizá sólo necesi­tamos volver a diseñarlo. Y entonces será en muchos sentidos un espacio nuevo.
La edad madura no es sin duda un territorio nuevo, lo que es nuevo es cómo muchas personas buscamos algo que trasciende las reglas prescritas culturalmente en torno a ella.
Podemos vivir nuestra vida motivados por las circunstancias o por una visión.
Y al llegar a la edad madura podemos forjarnos una nueva visión, una nueva forma de interpretarla, para trascender las limitadas formaciones mentales que han estado definiendo los parámetros de la edad madura durante generaciones.
Las circunstancias son las mismas, pero nuestra experiencia de ellas no.
Cada situación, la experi­mentamos en el contexto de la conversación que la rodea, tanto en nuestra cabeza como en nuestra cultura.
Y de una nueva conver­sación sobre el significado de la edad madura surgen nuevas espe­ranzas para quienes nos encontramos en ella.
Al hablar de esperanza no me estoy refiriendo necesariamente a esperar vivir más años, sino a esperar vivir con más alegría, con más sentido, con más pasión, con más lucidez.
A no sólo esperar vivir más años, sino también a vivirlos mejor.
Hace poco, en la fiesta de una boda a la que asistí, la persona que se sentaba a mi lado en la mesa, una estrella de cine ya octogenaria, me contó con varonil convicción que cuando le llegara la hora de dejar este mundo «se iría encantado para vivir la siguiente aventura». A él no le preocupaba lo que le ocurriera en el Más Allá porque lo aceptaba todo y punto. Parecía estar conectado a una corriente de la vida que era demasiado real como para detenerse alguna vez y a la que no se atrevería a cerrarse en el momento de su muerte.
Media hora más tarde lo vi bailando como Valentino con una mujer cincuenta años más joven que él. Al volver a la mesa le oí despotricar contra el gobierno como un resplandeciente titán al que le importaba un bledo que los demás estuvieran o no de acuerdo con él. A mí, más que haber llegado al final de su vida me pareció que había llegado a la cima. Y desde esa cima podía contemplar una nueva tierra extendiéndose a sus pies que no era menos real que el territorio que había dejado atrás.
¿Cómo viviríamos si no le tuviéramos miedo a la muerte?
¿Cómo viviríamos si nos sintiéramos autorizados tanto por no­sotros mismos como por los demás para darle a la vida todo cuanto tenemos?
¿Sería entonces la edad madura la época de acabar con todo o la de empezar al fin?
¿La época de rendirse o la de reclamar lo que realmente queremos?
¿La época de pasar sim­plemente el rato o la de dejar de perder el tiempo?
Si deseamos envejecer con el piloto automático puesto, como una experiencia prescrita de antemano y prefabricada, en ese caso no es difícil: el statu quo ha dejado señales por todas partes.
Pero si deseamos crear algo nuevo para nosotros y para los que nos rodean, enton­ces es importante reconocer lo limitados y limitadores que son los pensamientos sobre la edad madura que siguen impregnan­do nuestra cultura.
Y para reconocerlo tenemos que abandonarlos.
Muchos de nuestros pensamientos sobre la edad madura es­tán anticuados.
Son ideas que las generaciones anteriores nos han transmitido y que ya no encajan con quién somos o con lo que estamos haciendo en este mundo.
¡…por fin esta­mos listos para hacer algo radical! Sea cual sea la labor que haya­mos venido a hacer a este mundo, ahora estamos impacientes por llevarla a cabo.
Pero a veces no estás seguro de «saberlo».
Y aunque lo sepas, puedes temer que sea demasiado tarde.
Te debates entre la exci­tante sensación de estar listo para empezar y el horrible pensa­miento de que ya estás en decadencia.
Sin embargo, el peso de la mano de Dios supera el peso de nuestra historia personal.
Dios hace milagros en cualquier momento, en todos lados, para cual­quiera, y lo último que podría frenarlo es que ahora tú tengas más años que antes.
Sea quien sea quien estés destinado a ser, sea lo que sea lo que esté codificado en tu alma que has de alcanzar, sea cual sea la lec­ción que estés destinado a aprender, ahora es el momento de to­mártelo en serio y de seguir avanzando.
Aquello que tiene el poder de determinar tu futuro no es lo que te ocurrió en el pasado, lo que establece el curso de tu pro­bable futuro es cómo interpretas lo que te ocurrió y cómo apren­des de ello.
La vida no siempre se mueve (ni siquiera suele hacerlo) en un arco que progresa de manera lógica.
Cuando hemos llegado a los cuarenta, la mayoría hemos tropezado al menos en una o dos áreas importantes: el matrimonio o el divorcio, problemas con los hijos, con la profesión, con la situación económica, con una adicción o con cualquier otra cosa.
Pero en el viaje de la vida lo más importante no es haber caído o no, sino si hemos aprendido o no a levantarnos.
Todo el mundo se cae alguna vez, porque el mismo mundo en que vivimos surgió de una caída.
Es el que se levanta, y cómo lo hace, el que determina lo que ocurrirá a con­tinuación.
A veces en la clase de aeróbic ya no puedes levantar tanto las piernas como antes, pero puedes levantar una ceja con una ex­presión conocedora que sólo los años de experiencia pueden darte.
En cierto modo, aquel levantamiento de cejas es más im­presionante que levantar las piernas.
Esto es lo que la madurez te ofrece: una personalidad enriquecida.
Un conocimiento que sólo se puede adquirir, como mi padre decía, cuando «has pasado tanto buenos como malos momentos».
La nueva madurez es optimista, no se trata del ignorante op­timismo de la juventud, en la que todo parece posible, sino más bien de un sabio optimismo agridulce que conservamos a pesar de saber que algunas cosas ya no son posibles.
Hemos perdido al­gunas cosas que hubiéramos preferido conservar, pero hemos ganado otras que no sabíamos que existieran.
Hemos «estado y actuado» en las suficientes áreas como para sentir que tenemos una cierta experiencia, no en el sentido de ser esto o aquello, sino en el de llevar una vida más responsable.
Algo ha terminado, es cierto, pero también está empezando algo nuevo.
En realidad, no es que tu juventud se haya acabado, sino que tu «prolongada» juventud ha sido interrumpida no como un sablazo que te dan al final de una fiesta, sino como la salvación de un gran sinsentido, como tu última oportunidad para enderezar tu vida.
La edad madura más que un viaje al fin de nuestra vida parece un viaje al sentido de nuestra vida.
Hemos añadido quince años a nuestra vida…, pero en el medio y no al final.
Debemos llamar esta etapa una nueva edad madu­ra y reclamarla como tal, ya que realmente lo es.
Podemos bendecir y transformar la experiencia de la edad madura.
No te preocupes si sientes que ahora estás en la pendiente vital, porque el paisaje es distinto.
La colina ya no te bloquea la visión.
Podemos soltar la carga de sufrimiento sin procesar y adoptar la liviandad de un corazón más sabio y humilde.
Podemos ver la edad madura no como el fin, sino como el comienzo.
La nueva edad madura es una llamada del alma.
Al recordar mi juventud lo que más lamento es hasta qué punto la he desaprovechado.
Ahora al observar mi vida actual me doy cuenta de que no quiero caer en el mismo error.
No quie­ro perdérmela.
Tal como Bonnie Raitt cantaba como si nos lo es­ tuviera diciendo a todos nosotros:
«La vida se vuelve sumamen­te valiosa cuando ya nos queda menos tiempo para perder»
Mi juventud estuvo tan llena de milagros que simplemente en aquella época no pude verlos.
Pero siempre que siento la tentación de obsesionarme por las formas en que no supe apreciar mi juventud, recuerdo que el Autor que me las ofreció no ha dejado de hacer milagros en mi vida.
Envejecer, si tenemos la suerte de poder experimentarlo,
es inevitable,
y depende de nosotros mismo cómo lo hacemos: hacerlo de frente, llenar de amor algunas de sus consecuencias más temidas y experimentar los milagros que ello supone…”

-Marianne Williamson (“La Edad de los Milagros”)

#22. El Maestro

22. El Maestro

“Aquí quisiera decir algo, lo cual he mantenido secreto toda mi vida.
Yo siempre he querido no ser un Maestro para nadie…
Ser un maestro es un trabajo muy extraño.
Debes convencer a gente del corazón por medio de argumentos y la razón, por medio de la racionalidad y de la filosofía; tienes que usar la mente como un sirviente del corazón.
El trabajo del maestro es quitarte la mente, para que toda tu energía se mueva hacia tu corazón. ¿Entiendes el sentido?
La palabra “maestro” crea la idea de un discípulo, de un seguidor.
¿Cómo puede haber un maestro sin un discípulo, sin un seguidor?
Pero en el sentido espiritual la palabra “maestro” significa maestría de uno mismo.
No tiene relación con seguidores; no depende de la multitud.
Un maestro puede estar sencillamente solo.
El hombre nuevo del cual he estado hablando, será maestro de sí mismo. “

-Osho

El maestro, en el Zen, no es un maestro de otros, sino un maestro de sí mismo.
Cada uno de sus gestos y cada una de sus palabras reflejan su estado de iluminación.
No tiene metas privadas ni deseo de que las cosas tengan que ser diferentes de lo que son.
Sus discípulos se reúnen a su alrededor, no para seguirle, sino para absorber su presencia y sentirse inspirados con su ejemplo.
Ante sus ojos encuentran su propia verdad reflejada y ante su silencio pueden entrar más fácilmente en el silencio de sus propios seres.
El Maestro da la bienvenida a los discípulos, no porque quiera dirigirlos, sino porque tiene mucho que compartir.
Juntos crean un campo de energía que apoya a cada único individuo, en la búsqueda de su propia luz.
Si puedes encontrar un maestro así, eres bienaventurado.
Si no puedes, continúa buscando.
Aprende de los profesores y de los llamados maestros muévete.
“Charaiveti, charaiveti”, dice Gautama el Buda: continúa moviéndote.

 

.lluvia interior

“Afuera rayos de sol
fragantes y amarillos
cielo celeste y sin nubes
pero un tenue vapor de gotas de lluvia, se cuelan
en mi corazon
y toma distintas formas
se multiplican y golpean como una masa caótica
por millones
en los riachuelos de mis venas
los recorren
yo quisiera saber donde se formo esa gota, en otra gota?
llueve fuerte en mi alma
tal vez deba dejar que corra libre en mi, y limpie
cada cauce
a su propio ritmo
y siga la cancion de mi propio cuerpo
aún si fuera de mi, haga sol
tal vez el manto delicado de la tarde
me lleve a buen puerto
y yo me encuentre a la orilla al fin
como siempre fuí llamada a ser:
con los ojitos abiertos y el corazón encendido…”

Gabi D.

 

#21. Terminación

21. Conclusión

“Este es el camino del Zen: no decir las cosas hasta su plenitud.
Es algo que se ha de entender; es una metodología muy importante.
El no decirlo todo significa darle una oportunidad al que escucha para terminarlo.
Todas las respuestas son incompletas. El maestro únicamente te ha indicado una dirección…
Cuando llegues al límite sabrás qué es lo que va a permanecer.
De esta forma, si alguien intenta comprender el Zen intelectualmente, fracasará.
Esta no es una respuesta a la pregunta, sino algo más que la respuesta.
Indica la verdadera realidad…
La naturaleza del Buda no es algo que esté muy lejos: la naturaleza del Buda es tu propia conciencia y tu conciencia puede observar estas cosas, las cuales constituyen el mundo.
El mundo terminará, pero el espejo seguirá reflejando la nada.”

-Osho Joshu: The Lion’s Roar Chapter 5

Aquí, la última pieza de un rompecabezas se está poniendo en su lugar, la posición del tercer ojo, el lugar de la percepción interior.
En el siempre cambiante flujo de la vida, hay momentos en los cuales llegamos a un punto de plenitud.
En estos momentos somos capaces de percibir toda la figura, la composición de todas las pequeñas piezas que han ocupado la totalidad de nuestra atención durante tanto tiempo.
Al finalizar, o bien podemos sentirnos desesperados porque no queremos que la situación se termine, o podemos estar agradecidos y aceptar el hecho de que la vida está llena de finales y nuevos comienzos.
Cualquier cosa que ha estado absorbiendo tu tiempo y energía está llegando ahora a un final.
Al completarlo estarás despejando el espacio para que comience algo nuevo.
Usa este intervalo para celebrar las dos cosas: el final de lo viejo y la llegada de lo nuevo.

 

.dancing

Ukiyoe

“Behold me, in my chiffon, gauze, and tinsel,
Flitting out of the shadow into the spotlight,
And into the shadow again, without a whisper!—
Firefly’s my name, I am evanescent.

Firefly’s your name. You are evanescent.
But I follow you as remorselessly as darkness,
And shut you in and enclose you, at last, and always,
Till you are lost,—as a voice is lost in silence.

Till I am lost, as a voice is lost in silence. . .
Are you the one who would close so cool about me?
My fire sheds into and through you and beyond you:
How can your fingers hold me? I am elusive.

How can my fingers hold you? You are elusive?
Yes, you are flame, but I surround and love you,
Always extend beyond you, cool, eternal,
To take you into my heart’s great void of silence.

You shut me into your heart’s great void of silence. . .
O sweet and soothing end for a life of whirling!
Now I am still, whose life was mazed with motion.
Now I sink into you, for love of sleep.”

-Conrad Aiken

Ukiyoe Works…

4X5 orig

Ukiyoe2

Ukiyoe3

Ukiyoe4

 

#20. Mas Allá De La Ilusión

20. Mas allá de la ilusión

“Ésta es la única distinción entre el sueño y la realidad: la realidad te permite dudar, y el sueño no te permite dudar…
La capacidad para dudar es una de las más grandes bendiciones de la humanidad.
Las religiones se han enemistado porque han estado cortando las raíces mismas de la duda, y hay una razón porqué lo han estado haciendo: porque quieren que la gente crean en ciertas ilusiones que ellos han estado predicando…
¿Porqué, gente como Gautama el Buda ha insistido tanto en que toda la existencia -excepto tu ser observador, excepto tu conciencia- simplemente es efímera, hecha del mismo material del que están hechos los sueños?
Ellos no están diciendo que estos árboles no están aquí.
Ellos no están diciendo que estos pilares no están allí.
No lo mal interpretes debido al uso de la palabra “ilusión”…
Ha sido traducido como ilusión, pero ilusión no es la palabra correcta, la ilusión no existe.
Existe la realidad.
Maya está precisamente en el medio: casi existe.
En lo que respecta a las actividades cotidianas, se puede tomar como una realidad.
Sólo en el sentimiento último, en la cumbre de tu iluminación se vuelve irreal, ilusoria.”

Osho The Great Zen Master Ta Hui Chapter 12

La mariposa de esta carta representa lo externo, aquello que se está moviendo constantemente, aquello que no es real sino una ilusión. Detrás de la mariposa está el rostro de la conciencia mirando hacia adentro, hacia aquello que es eterno. El espacio entre los dos ojos se ha abierto, revelando el loto del desarrollo espiritual y la salida del sol naciente de la conciencia. A través de la salida del sol interior, nace la meditación.
La carta nos recuerda que no miremos hacia afuera en busca de lo real, sino que miremos hacia adentro. Cuando nos enfocamos en lo externo, a menudo nos quedamos atrapados en los juicios pueden mantenernos atrapados en las ilusiones, en nuestro adormecimiento, en nuestros viejos hábitos y normas. Abandona la mente que opina y ve hacia adentro. Allí tu puedes relajarte en tu verdad propia más profunda, donde la diferencia entre sueños y realidad ya se conoce.

 

.otro cielo

otro cielo.

“No existe esponja para lavar el cielo
Pero aunque pudieras enjabonarlo
Y luego echarle baldes y baldes de mar
Y colgarlo al sol para que se seque
Siempre faltaría el pájaro en silencio

No existen métodos para tocar el cielo
Pero aunque te estiraras como una palma
Y lograras rozarlo en tus delirios
Y supieras al fin como es al tacto
Siempre te faltaría la nube de algodón

No existe un puente para cruzar el cielo
Pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
A fuerza de memoria y pronósticos
Y comprobaras que no es tan dificil
Siempre te faltaría el pino del crepúsculo

Eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
Aunque sea impetuoso y desgarrado
En cambio cuando llegue al que te pertenece
No lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
Pero estarán el pájaro y la nube y el pino.”

-Mario Benedetti

A veces hay que escuchar con el corazón…

.al amor

al amor

“Amor no es justicia.
Amor no es deber.
Tampoco es un placer.
Pero misteriosamente contiene
todos estos elementos.”
-F.Liszt
 
 
No pasaron por encima de él sin tocarlo, ensimismados en su arte. Tampoco el amor pasó por sus vidas sin dejar huella, aunque al mirar atrás parezca siempre un espejismo. Del tímido recado adolescente al desasosiego de un adiós escrito a la luz de una vela, los textos que vienen a continuación lo demuestran…
 
La Signora che voi giá sapete
 
Milán, 7 de septiembre de 1772
Carissima sorella:
Spero che voi sorete stata dalla signora che voi giá sapete.
Vi prego se la vedete di farle di farle un complimento da parte mia.
Il vostro fedéle fratello”
-Amadeo Wolfgango Mozart
 
“Queridisima hermana:
Espero que haya estado en casa de la señora que usted ya sabe.
Le ruego que si la ve, la salude de mi parte. Su fiel hermano”.
-Amadeo Wolfgango Mozart
 
Constanze
Atrás quedaba la infancia de trotamundos que reflejaba la carta anterior. Con 21 años, el Kapellmeister (maestro de capilla) de la corte arzobispal de Salzburgo partía junto a su madre hacia la capital francesa. Regresó casi año y medio después. Solo. Este largo viaje también le iba a revelar el amor: sería en la persona de la joven soprano Aloysia Weber, de quien se enamoró sin éxito. Pero su rechazo no fué obstáculo para establecer con ella  una profunda relación sentimental, de amistad y, finalmente, familiar, porque sería con su hermana Constanze con quien, en una sucesión de acontecimientos digna del mejor argumento operístico, se acabaría casando. Durante el trayecto realizó escala en diversas ciudades alemanas.
En Augsburgo, ciudad de donde procedía la línea paterna de la familia, intimó con su prima Basle. La festiva serie de cartas derivada de este otro despertar merece ser vista desde la perspectiva del humor. Centrémonos, pues en Constanze Weber.
Seis años menor que Wolfgang, le sobrevivirá en cincuenta.
Cuando en 1781 Mozart llega a Viena, se aloja en casa de los Weber, los cuales se habían trasladado allí a raíz del contrato de Aloysia en la ópera. Es entonces cuando empieza a salir con Constanze. El noviazgo culmina al año siguiente con una discreta boda celebrada en la catedral sin el consentimiento de Leopold, quien siempre consideró aquella relación catastrófica para su hijo. Éste se tendrá que emplear a fondo para dar vuelta a la situación y lograr la autorización del padre:
 
Viena, 7 de agosto de 1782
“Sólo me ruego que me perdone mi precipitada confianza en su amor paterno. Con esta franca confesión mía tiene usted una nueva prueba de mi amor a la verdad y horror a la mentira. Con la próxima posta mi querida esposa pedirá a su queridísimo y amadísimo papá político su bendición paterna, y a su querida cuñada que continúe dándole su preciosa amistad. (…) Cuando quedamos unidos, tanto mi mujer como yo comenzamos a llorar. Eso conmovió a todos, incluído el sacerdote, y todos lloraron, al ser testigos de nuestras almas conmovidas…”
 
A veces melancólicas y a veces hilarantes, la expresión directa de un afecto genuino es el denominador común de todas las cartas que envió Mozart a Constanze. Las de los últimos meses reflejan la tenaz angustia que le acompañó en su soledad de Viena. cuando recibía el misterioso y tal vez fatal emcargo del Requiem.
 
Budwitz, 8 de Abril de 1789
“(…) Esposa de mi corazón, ¿cómo estás? ¿Piensas en mi tan a menudo como yo en ti? Miro tu retrato constantemente y lloro, en parte de alegría, en parte de tristeza. Cuida de tu salud. ¡Adiós cariño, cuídate! No te preocupes por mí (…), nada me resulta incómodo, excepto tu ausencia, pero esto no se puede remediar. Te lo escribo con lágrimas en los ojos. Adiós. Te escribiré más, y más legiblemente, desde Praga, cuando no tenga que ir con tanta prisa. Adieu. Te beso millones de veces con todo mi corazón, y soy para siempre tu fiel hasta la muerte,
Mozart…”
 
23 de mayo de 1789
“(…) El jueves 28 iré a Dresde, donde pasaré la noche. El primero de junio, dormiré en Praga. ¿Y el 4?… El 4 con mi querida mujercita. Prepara tu delicado nido, porque mi amiguito realmente se lo ha ganado: se ha portado muy bien y sólo quiere poseerte a tí.
¿Me vendrás a esperar en la primera estación de la posta?
Llegaré a las cuatro de la tarde…”
 
Viena, 7 de julio de 1791
“(…) Y ahora no desearía más que tener arreglados mis asuntos para poder estar otra vez contigo.
¡No puedes imaginarte lo largo que se me ha hecho el tiempo, todo el tiempo sin ti! 
No puedo explicarte mis sentimientos, es una especie de vacío que me hace daño, una especie de ansia que nunca se ve satisfecha y por consiguiente nunca cesa; prosigue e incluso crece de día en día.
¡Cuando pienso que en Baden éramos como críos! Y en las horas tristes y aburridas que paso aquí. Ni siquiera mi trabajo me alegra, porque estaba acostumbrado hasta ahora a interrumpirlo y hablar contigo un poco, y ese placer, por desgracia, me es imposible.
Si voy al piano y canto algo, tengo que interrumpirme en seguida, mis sentimientos son demasiado fuerte. ¡Basta! Si acabase mis asuntos en esta hora, en la próxima ya no estaría aquí. (…)
eternamente tú,
Mozart…”
 
(Estas palabras de profundo abatimiento se vuelven aún más sobrecogedoras si sabemos que fueron escritas con sólo unos meses de vida por delante. En otras cartas de este mismo período, no obstante, Mozart recupera un tono más jovial gracias a la alegria que le produjo el estreno e inmediato éxito de La Flauta Mágica)
 

#19. Inocencia

19 Inocencia

“El Zen dice que si tiras a un lado el conocimiento – y junto con el conocimiento todo está incluido; tu nombre, tu identidad, todo, porque esto te ha sido dado por otros – si tú tiras todo lo que te ha sido dado por otros, tendrás una cualidad de tu ser totalmente diferente: la inocencia.
Esto será una crucifixión de la persona, la personalidad, y tendrá lugar una resurrección de tu inocencia.
Te convertirás en un niño de nuevo, renacido.”

-Osho Dang Dang Doko Dang Chapter 7

El hombre viejo en esta carta irradia un deleite inocente al mundo.
Hay un sentido de gracia rodeándolo, como si estuviera en casa consigo mismo y con lo que la vida ha traído.
Parece tener una comunicación juguetona con la esquila en su dedo, como si ambos fueran los mejores amigos.
Las flores rosas cayendo a su alrededor representan un tiempo de dejar ir, relajación y dulzura.
Son una respuesta a su presencia, un reflejo de sus propias cualidades.
La inocencia que viene con una profunda experiencia de vida es cándida, pero no infantil.
La inocencia de los niños es hermosa, pero ignorante.
Será reemplazada por desconfianza y duda cuando el niño crece y aprende que el mundo puede ser un peligroso y amenazador lugar.
Pero la inocencia de una vida vivida de manera completa tiene una cualidad de sabiduría y de aceptación de la siempre-cambiante sorpresa de la existencia.

 

 

.somos el mundo

somos el mundo

 

“El espíritu y el cuerpo necesitan, sobre todo a medida que nos hacemos mayores, más tiempo para estar tranquilos, reflexionar y sumergirse en la magia de simplemente ser.
Aunque esto no significa que nos apartemos del mundo, al contrario, lo experimentamos con más profundidad.
Ya que en el mundo hay muchas más cosas de las que se ven a simple vista.
Parte del valor del proceso de envejecer -si, he dicho el valor del hecho de envejecer- es que nos lleva de manera natural a ámbitos donde ya no estamos tan atados a la realidades del mundo material.
No significa que estemos “perdiendo” algo, al contrario, lo estamos encontrando.
A mí me parece de lo más liberador haberme olvidado de algunas cosas, ¡gracias a Dios las he olvidado!
Aunque con ello no estoy minimizando unos monstruos tan aterradores como el miedo al Alzheimer, simplemente estoy viendo algunos de los cambios que acusamos desde una cierta distancia.
Sé que ya no pienso con la misma rapidez.
Que ya no hablo ni me muevo tan deprisa como antes.
Pero en cambio creo que pienso con más profundidad.
Es como si comprendiera las cosas en su conjunto.
En una ocasión desperté en medio de la noche con la revelación de una declaración que brillaba como un rótulo de neón: el secreto de la salvación humana está en vivir los unos para los otros.
Ya lo sé, ya lo sé. No es algo nuevo.
Pero en el momento que me llegó me pareció una verdad muy importante y profunda.
Una persona de cincuenta años puede seguir trabajando sin ningún problema durante veinte, treinta o cuarenta años más.
Todavía nos queda tiempo.
En esta etapa del planeta que estamos viviendo necesitamos toda la mano de obra posible. Y no sólo las manos jóvenes llenas de fuerza física, sino también las manos de los que se dejan guiar por la sabiduría que sólo se adquiere con los años.
Los que ahora estamos bordeando la edad madura recordamos sin duda tiempos en los que el mundo parecía ser un lugar más lleno de esperanza. Esta esperanza que se ha perdido en la actualidad y nuestra labor consiste en recuperarla.
Recuerdo a Barbra Streisand cuando solía cantar “The Best Things in Life Are Free”. Y las cosas más poderosas de la vida también son gratuitas.
Como la compasión. Leerle un cuento a un niño. La misericordia. Una tierna caricia. Unos pensamientos dulces. El perdón. Las oraciones. La meditación. El amor. El respeto. La paz.
Cuando ya tienes cierta edad, sabes que lo que conoces es lo que conoces, y que el que no esté de acuerdo contigo ya no tiene el poder de hacerte cambiar de parecer o de silenciarte.
La única justificación que necesitas por necesitas por tener una opinión es que es tu opinión.
Puedes tener razón o estar equivocado, pero ya no estás dispuesto a dejar de expresar lo que crees en ninguna circunstancia.
Tal como dijo Jesús en el Evangelio, según el apóstol Tomás: “Cuando saquéis lo que hay dentro de vosotros, esto que tenéis os salvará. Si no tenéis eso dentro de vosotros, esto que no tenéis dentro de vosotros os matará”.
Una de las formas de crear un nuevo mundo es hablando de su existencia.
Y el amor es una palabra con mucha fuerza.
Si el amor está en nuestras palabras, en una oración, un libro, una conferencia, una conversación, un poema, un escrito, una canción…perdurará.
Y llegará unn dia, por supuesto, al final de todo esto -después de todos esos años anhelando y luchando, triunfando y decepcionándonos-, que abandonaremos nuestro cuerpo.
Todos esperamos encontrarnos con aquel túnel de luz, con la paz del otro mundo sobre la que hemos leído y con la alegría de concluír que la vida que hemos llevado no ha sido en absoluto mala.
La muerte ha sido llamada la “siguiente aventura” y cuanto mayores nos hacemos más cierto nos parece ser.
Parafraseando a Carl Jung: “Encogerse de miedo ante la muerte es una actitud poco sana y anormal que le arrebata el sentido a la segunda mitad de la vida”. Lo cual no significa que debamos esperar la muerte con excitación, aunque es algo que debemos aceptar con fé, con la fé de que no hay nada que el amor, la perfección o los planes de Dios no abarque.
Si Él nos ha traído a este mundo, seguro que lo ha hecho para llevarnos a una mayor luz.
Para mí, lo peor de la muerte es la idea de separarme de los seres que más quiero.
Pero entonces pienso en los seres queridos que ya han muerto y a los que volveré a ver.
Y en los que dejaré atrás al morir, pero que un día se reunirán conmigo en el Más Allá.
Un recién nacido, aunque esté bendecido con la vida más larga, tendrá que morir un día.
Por eso, tanto si nuestro tren es rápido como lento, todos nos dirigimos al mismo destino.
Y en el universo de Dios el único destino es el Amor.
La vida no es menos importante por el hecho de saber que vamos a morir, al contrario.
Al tomar conciencia de que somos mortales sentimos el apremiante deseo de vivir sabiamente para apreciar de lleno la vida y amar con más profundidad mientras estemos aquí y podamos hacerlo.
La juventud vive en los laureles: la mayoría de los jóvenes creen en el fondo que van a engañar a la muerte. (“¡La muerte no se atreverá a llevarme!”).
Y al creer que la vida dura eternamente, no se la toman en serio. Cuando yo era joven, lo único que me tomaba en serio eran las cosas más superficiales. Al hacerme mayor fué cuando vi lo importante, lo esemcial, que es la vida.
Cuando eres joven, al llamar a un amigo nunca se te ocurre que podría ser la última vez, crees que vas a poder hacerlo siempre.
Pero en cuanto vez que cada experiencia de este mundo material es pasajera, comprendes lo asombroso que es poder hacer una llamada telefónica. Tal como mi amiga Sarah suele decir: “¡No hay tiempo que perder!” ¡Cuánta razón tiene!
Creemos que aquello que es pasajero va a durar siempre-
Cuando somos jóvenes, no sabemos -salvo intelectualmente, e incluso en este sentido no nos lo acabamos de creer- que no siempre tendremos una inacabable energía o vitalidad.
Pero cuando los años nos obligan a ver que ahora tenemos mucha menos que antes, nos quedamos impactados y heridos al ver aquello que hemos perdido y que ya no volveremos a tener.
Pero cuando nuestro estado de shock desaparece, ocurre… algo sutil y sin embargo inmenso.
Lo que ocurre va en contra de lo que piensa el mundo.
Siempre que vemos a personas mayores en el teatro o cenando en un restaurante, las menospreciamos porque su vida nos da lástima.
Pero lo que no vemos -¿cómo hubiéramos podido hacerlo en aquella época?- es que muchos de aquellos hombres y mujeres estaban existiendo en un universo paralelo desde el que nos miraban con lástima, porque nosotros aún no habíamos comprendido lo que era realmente la vida, ni quiera el sentido que tenía.
Quizá se estaban divirtiendo más de lo que creímos.
Tal vez estaban viendo lo que nosotros aún no habíamos visto.
Lo que ha ocurrido ahora es que hemos entrado en el espacio donde ellos se encontraban entonces.
Y no es lo que habíamos pensado.
Ignoro qué es lo que nos impulsa a seguir adelante. Cuando pienso en las terribles experiencias que la gente ha vivido -desde Auschwitz, Ruanda e Irak-, apenas puedo soportarlo-
A veces pienso que los océanos son una manifestación material de las lágrimas de la humanidad.
Sin duda, en el corazón de la experiencia humana hay una especie de tenacidad, un anhelo de seguir adelante.
No creo que la única razón por la que nos aferramos a la vida sea porque nos dé miedo a la muerte.
Creo que lo hacemos porque en el fondo sabemos que aún sabemos que aún nos quedan experiencias por vivir.
Al igual que el salmón nadando contracorriente, sabemos instintivamente que estamos en este mundo para seguir el proceso de la vida.
Que somos el mismo proceso de la vida.
Y como tal, estamos aquí para contribuír a un espectáculo más importante que el que nuestro yo individual podría comprender, y mucho menos describir.
Al final de 2001: una odisea del espacio, la obra maestra del espacio, la obra maestra de Stanley Kubrik, aparece un bebé flotando en el espacio sideral.
Sin duda representa la meta suprema en este mundo: el nacimiento de una nueva humanidad.
Pero para que pueda nacer este bebé alguien debe engendrarlo y este alguien significa tú y yo.
Al concebirlo en nuestra mente y en nuestro corazón, lo amamantaremos con nuestros actos compasivos.
Y este encantador y encantado nuevo ser se está gestando dentro de todos nosotros.
Es cierto que abundan las guerras y los rumores de guerra, pero las personas siguen enamorandose.
Siguen corriguiendo sus errores.
Siguen perdonando y pidiendo que las perdonen.
Y siguen teniendo esperanza y rezando.
Al mirar de cara a la muerte, lo más importante es proclamar la vida.
Y lo estamos haciendo.
Yo creo en un Dios compasivo que sólo con que vea un instante de revelación, un instante de oración o un instante de un verdadero y humilde deseo de obrar correctamente motivado por el amor, se siente inspirado a intervenir en el irresponsable drama de una imprudente humanidad.
A medida que miramos a fondo no el pasado ni en el futuro, sino nuestro interior, vemos una luz que es mayor que la oscuridad del mundo, un deseo que sobrepasa la comprensión terrenal y un amor que es mayor que el odio en el mundo.
Al ver esta luz debemos seguirla por el canal del parto para que nazca una nueva humanidad.
Aunque el parto sea largo y en cierto modo difícil, estamos naciendo a algo inmenso y precioso.
Estamos naciendo a nuestro verdadero yo.
Y ya nunca, nunca más, nos contentaremos con cualquier cosa que no sea ser lo que realmente somos…
 
Querido Dios,
que el amor prevalezca,
Amen…”
 
-Marianne Williamson

#18. Vidas Pasadas

18. Vidas Pasadas

“El niño puede llegar a ser consciente sólo si en su vida pasada él ha meditado lo suficiente, si ha creado suficiente energía para luchar con la oscuridad que trae la muerte.
Uno simplemente se pierde en un olvido y de repente encuentra un nuevo útero y olvida completamente el cuerpo viejo.
Hay una discontinuidad.
Esta oscuridad, esta inconciencia crea la discontinuidad.
El Oriente ha estado trabajando duro para penetrar éstas barreras.
Y diez mil años de trabajo no han sido en vano.
Todos pueden penetrar en las vidas pasadas, o en muchas vidas pasadas.
Pero para eso tienen que ir más profundo en su meditación, por dos razones:
a no ser que vayas más profundo, no puedes encontrar la puerta a otra vida;
en segundo lugar, tienes que estar en profunda meditación porque si encuentras la puerta a otra vida, una avalancha de eventos vendrán a tu mente.
Y es ya lo suficientemente duro lidiar con una sola vida…”

-Osho Hyakujo: The Everest of Zen Chapter 7

Las manos de la existencia forman los genitales femeninos, la apertura de la madre cósmica.
Se revelan dentro muchas imágenes, rostros de otros tiempos.
Aunque puede ser entretenido fantasear sobre vidas pasadas famosas, es sólo una distracción.
El punto real es ver y comprender los patrones kármicos de nuestras vidas, y sus raíces en el ciclo interminablemente repetitivo que nos atrapa en conducta inconsciente.
Las dos lagartijas de arco iris a cada lado representan el saber y el no-saber.
Son los guardianes del inconsciente, asegurándose que estemos preparados para la visión que puede resultar devastadora.
Un vislumbre dentro de la eternidad de nuestra existencia puede ser un regalo, y el comprender la función del karma en nuestras vidas es algo que no podemos captar con la voluntad.
Este es un llamado a despertar; los eventos de tu vida están intentando mostrarte un patrón tan antiguo como el del viaje de tu propia alma.

 

.oh Capitán! ¡Mi Capitán!

Robin_Williams

“¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Nuestro viaje ha terminado;
el buque tuvo que sobrevivir a cada tormenta, ganamos el premio que buscamos;
el puerto está cerca, escucho las campanas, todo el mundo está exultante,
mientras siguen con sus ojos la firme quilla, el barco severo y desafiante:
Pero ¡Oh corazón!¡Corazón!¡Corazón!
oh, las lágrimas se tiñen de rojo,
mi Capitán está sobre la cubierta,
caído muerto y frío.
¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate, izan la bandera por ti, por ti suenan las cornetas;
por ti ramos y cintas de coronas, por ti se amontonan en las orillas;
Por ti te llama la influyente masa, giran sus rostros impacientes;
¡Aquí Capitán!¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es como un sueño sobre la cubierta,
Has caído muerto y frío.
Mi capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles;
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
El barco está anclado sano y salvo, el viaje ha terminado y se ha hecho;
De un viaje temeroso, el barco triunfador, entra con su objetivo realizado;
Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán
Caído muerto y frío.”
-Walt Whitman: A Life

#17. Silencio

17. Silencio

“La energía total ha tomado posesión de ti.
Tú has sido poseído, tu ya no eres mas, lo es la totalidad.
En este momento, así como el silencio entra en ti, tu puedes entender su significado, porque es el mismo silencio que Gautama Buda experimentó.
Es el mismo silencio que experimentó Chuang Tzu, Bodhidharma o Nansen…
El sabor del silencio es el mismo.
Los tiempos cambian, pero la experiencia del silencio, la alegría permanece igual.
Esa es la única cosa con la que tu puedes contar, la única cosa que nunca muere.
Es la única cosa que tu puedes llamar tu verdadero ser.”

-Osho Zen: The Diamond Thunderbolt Chapter 1

El silencio, una receptividad como un espejo, de una noche llena de estrellas con una luna llena se refleja bajo el místico lago.
El rostro en el cielo está en profunda meditación, es la diosa de la noche que trae profundidad, paz y comprensión.
Ahora es un momento muy precioso.
Será fácil para ti descansar dentro, ahondar las profundidades de tu propio silencio al punto del encuentro del silencio universal.
No hay nada mas que hacer, no hay lugar donde ir, y la cualidad de tu silencio interior permite cualquier cosa que tu hagas.
Algunas personas se sentirán inconfortables, acostumbradas como están, a todos los ruidos y actividades del planeta.
No importa, busca a aquellos que tienen resonancia con tu silencio- o disfruta tu soledad.
Ahora es el momento de entrar a tu casa interior.
La comprensión y el vislumbre que te llegan en estos momentos se manifestarán mas adelante, en una fase más receptiva de tu vida.

 

.el delicado arte de Renata Brzozowska

Renata Brzozowska - (13)

Renata Brzozowska es una pintora polaca – Nació en la ciudad de Gorzow Wielkopolski, Polonia en 1977.

Lleno de estructuras dinamicas aparecen en sus pinturas, como resultado de su amo: trazos anchos y colores  seleccionados con mucha valentía.
Los protagonistas desus cuadrossonfigurasexpresivas y seguras de sí mismas:mujeres orgullosasylibres,en el pico desu vida.Enamorada dela vida,dedicadas asuspasiones,experimentar plenamentetodo lo que apareceen susformas.

A veces están tristes verdaderamente tristes, atravesando por lo que aún no han podido controlar ni cambiar.
Estaes la pinturade las emociones.

Figuras que bailan vienen a la existencia de los remolinos de colores: la danza del cuerpo y del alma, de la belleza que sólo Renata puede retratar…

Bello. Bello. Bello. Puro

 

Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (33) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (34) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (35) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (36) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (40) Renata Brzozowska (19) Renata Brzozowska (20) Renata Brzozowska (21) Renata Brzozowska Renata Brzozowska (1) Renata Brzozowska (2) Renata Brzozowska (3) Renata Brzozowska (4) Renata Brzozowska (5) Renata Brzozowska (6) Renata Brzozowska (7) Renata Brzozowska (8) Renata Brzozowska (10) Renata Brzozowska (11) Renata Brzozowska (12) Renata Brzozowska (13) Renata Brzozowska (14) Renata Brzozowska (15) Renata Brzozowska (16) Renata Brzozowska (17) Renata Brzozowska (18) Renata Brzozowska - (23) Renata Brzozowska - (9) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (75) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (13) Renata Brzozowska - Tutt'Art@ (15)

#16. Relámpago

16. Rayo

“Lo que hace la meditación, despacio y poco a poco, un buen grito del maestro, inesperado, en la situación en que el discípulo estaba preguntando algún cuestionamiento, y el maestro da un salto y grita o lo golpea, o lo echa fuera por la puerta o le brinca encima…
Estos métodos no eran nunca conocidos. Fue sólo el mismísimo genio creativo de Ma Tzu, y él hizo a muchas personas iluminarse. A veces se ve gracioso: tiramos a un hombre por la ventana, de una casa de dos pisos, y el hombre ha venido a preguntar acerca de qué meditar. Y Ma Tzu no sólo lo aventó, sino que saltó detrás de él, le cayó encima, se sentó en su pecho y dijo: “¡¿Lo tienes?!”
Y el pobre tipo dijo: “Sí” – porque si dices “No”, ¡Él puede golpearte o hacer algo más! Ya es suficiente – su cuerpo está fracturado, y Ma Tzu, sentado en su pecho, dice: “¿Lo tienes?” Y de hecho lo tiene, porque fue tan repentino, de la nada – nunca lo hubiera podido concebir.”

-Osho Isan: No Footprints in the Blue Sky Chapter 4

La carta muestra una torre siendo quemada, destruida, hecha pedazos.
Un hombre y una mujer están saltando de ella no porque quieran, sino porque no tienen elección.
En el fondo está una transparente y meditativa figura representando la conciencia siendo testigo.
Tú puedes estar sintiéndote bastante tambaleante ahora mismo, como si la tierra estuviera sacudiéndose a tus pies.
Tu sentido de seguridad está siendo retado, y la tendencia natural es tratar de aferrarte a lo que puedas.
Pero este terremoto interior es tanto necesario como tremendamente importante – si lo permites, tú emergerás de los escombros más fuerte y más disponible para nuevas experiencias.
Después del fuego, la tierra se reabastece; después de la tormenta el aire es claro.
Trata de observar la destrucción con desapego, casi como si estuviera sucediéndole a alguien más.
Di sí al proceso encontrándote con él a medio trayecto.
La carta muestra una torre siendo quemada, destruida, hecha pedazos.
Un hombre y una mujer están saltando de ella no porque quieran, sino porque no tienen elección.
En el fondo está una transparente y meditativa figura representando la conciencia siendo testigo.
Tú puedes estar sintiéndote bastante tambaleante ahora mismo, como si la tierra estuviera sacudiéndose a tus pies.
Tu sentido de seguridad está siendo retado, y la tendencia natural es tratar de aferrarte a lo que puedas.
Pero este terremoto interior es tanto necesario como tremendamente importante – si lo permites, tú emergerás de los escombros más fuerte y más disponible para nuevas experiencias.
Después del fuego, la tierra se reabastece; después de la tormenta el aire es claro.
Trata de observar la destrucción con desapego, casi como si estuviera sucediéndole a alguien más.
Di sí al proceso encontrándote con él a medio trayecto.

#15. Condicionamiento

15. Condicionamiento

“A menos que abandones tu personalidad, no serás capaz de encontrar tu individualidad.
La individualidad la proporciona la existencia; la personalidad es impuesta por la sociedad.
La personalidad es una conveniencia social.
La sociedad no puede tolerar la individualidad, porque la individualidad no es gregaria como una oveja.
La individualidad tiene la cualidad del león; el león se mueve solo.
La oveja está siempre con la multitud; esperando que al permanecer entre la multitud se sentirá a gusto: al estar en la multitud uno se siente protegido, seguro.
Si alguien ataca, existe la posibilidad de que dentro de una multitud puedas salvarte.
Pero estando solo… únicamente los leones se mueven en soledad.
Cada uno de nosotros nace como un león, pero la sociedad continúa condicionándote, programando tu mente como una oveja.
Esto te da una personalidad, una personalidad agradable, muy simpática, conveniente, muy obediente.
La sociedad quiere esclavos, no quiere gente que esté totalmente comprometida con la libertad.
La sociedad quiere esclavos, porque todos los intereses creados requieren obediencia.”

-Osho One Seed Makes the Whole Earth Green Chapter 4

Esta carta nos recuerda una antigua anécdota Zen sobre un león que fue criado por una oveja y creyó que era una oveja hasta que lo capturó un viejo león y lo llevó a un pozo donde le enseñó su propia imagen reflejada.
Muchos de nosotros somos como este león: la imagen que tenemos de nosotros mismos no viene de nuestra experiencia directa, sino de las opiniones de otros.
Una “personalidad” impuesta desde afuera reemplaza la individualidad que pudo haber crecido interiormente.
Nos convertimos simplemente en otra oveja en el rebaño, incapaces de movernos libremente e inconscientes de nuestra propia y verdadera identidad.
Es el momento de echar una mirada a tu propio reflejo en el pozo y dar un paso para salir de los condicionamientos que te han sido impuestos por otros como creencias respecto a ti mismo.
Baila, corre, muévete, haz gibberish: haz lo que sea necesario para despertar el león en tu interior.

 

#14. Integración

14. Integración

“El conflicto está en el hombre.
A no ser que se resuelva ahí, no puede ser resuelto en ningún otro lado.
La política está dentro ti; es entre las dos partes de la mente.
Existe un puente muy pequeño.
Si ese puente se quiebra por algún accidente, a través de algún defecto fisiológico o otra cosa, la persona se vuelve dividida, la persona se convierte en dos personas y el fenómeno de la esquizofrenia o personalidad escondida sucede.
Si el puente se rompe – y el puente es muy frágil – entonces te tornas en dos, te comportas como dos personas.
En la mañana eres muy amoroso, muy hermoso; al atardecer estás muy enojado, absolutamente diferente.
Tú no recuerdas tus mañanas…
¿Cómo puedes recordarlo? Otra mente estaba funcionando – y la persona se torna en dos personas.
Si este puente es fortalecido a tal punto que las dos mentes desaparecen como dos y se torna uno, entonces la integración, la cristalización surge.
Lo que George Gurdjieff solía llamar la cristalización del ser no es más que estas dos mentes unificadas, el encuentro del masculino y femenino interno, el encuentro del yin y del yang, el encuentro del izquierdo con el derecho, el encuentro de la lógica y lo ilógico, el encuentro de Platón y Aristóteles.”

-Osho Ancient Music in the Pines Chapter 1

La imagen de integración es la unión mística, la fusión de los opuestos.
Este es un tiempo de comunicación entre las dualidades de la vida previamente experimentados.
En vez de la noche oponerse al día, la oscuridad suprimir la luz, ambos trabajan juntos para crear el todo unificado, cambiándose el uno en el otro en un proceso sin fin, cada uno conteniendo en su núcleo la semilla del opuesto.
El águila y el cisne son ambos seres de vuelo y de majestad.
El águila encarna el poder y la soledad.
El cisne encarna el espacio y la pureza, suavemente flotando y buceando, sobre y dentro del elemento de las emociones, enteramente contento y completo dentro de su perfección y belleza.
Nosotros somos la unión del águila y el cisne: masculino y femenino, fuego y agua, vida y muerte.
El naipe de integración es el símbolo de auto-creación, nueva vida, y la unión mística.
También conocida como alquimia.

 

.se equivocó la paloma

paloma de la paz de Rafael Alberti-1992

.acuarela de Rafael Alberti-1992

 

“Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)”

-Entre el clavel y la espada (1939-1940)
Rafael Alberti

 

 

#13. Transformación

13. Transformación

“Un maestro Zen no es un simple profesor.
En todas las religiones hay solamente profesores.
Ellos te enseñan acerca de materias que tu no sabes, y ellos te piden que creas porque no hay otro camino para traer esas experiencias en una realidad objetiva.
Ninguno tiene el profesor para saber de ellos – ellos han creído en ellos; Él transfiere su creencia a alguien más.
El Zen no es un mundo para creyentes.
No es para los que tienen fe, es para esas almas osadas que puedan botar toda creencia, incredibilidad, dudas, razones, mente, y simplemente puedan entrar en su pura existencia sin fronteras.
Pero trae una tremenda transformación.
Mas bien, déjame decirte que mientras otros están involucrados en filosofías, Zen esta involucrado en metamorfosis, en una transformación.
Pero su lenguaje tiene que ser comprendido, no con la razón o la mente intelectual sino con tu corazón amoroso.
O hasta que lo escuches, no importa en todo caso si es verdad o no.
Y viene un momento repentinamente en que tu lo ves, el cual ha sido evadido toda tu vida. Repentinamente, lo que Gautama Buda llamó abrir las: “ochenta y cuatro mil puertas”. “

-Osho Zen: The Solitary Bird, Cuckoo of the Forest Chapter 6

La figura central en esta carta esta sentada encima de una gran flor en el vacío, y sostiene los símbolos de transformación – la espada que corta a través de la ilusión, la serpiente que se rejuvenece a si misma cambiando su piel, la rota cadena de las limitaciones, y el ying/yang símbolo de la trascendencia de la dualidad.
Una de sus manos descansa en su regazo, abierta y receptiva.
La otra alcanza a tocar la boca de un rostro dormido, simbolizando el silencio que ocurre cuando estamos descansando.
Este es un tiempo para un profundo dejarse ir.
Permite cualquier pena, aflicción, o dificultad para estar allí, aceptando esta factibilidad.
Es mucho mas parecida la experiencia de Gautama Buda, cuando después de años de búsqueda, el finalmente se rindió, sabiendo que no hubo nada mas que el pudiera hacer.
Esa misma noche el se ilumino.
La transformación viene como la muerte, a su propio tiempo.
Y, como la muerte, te toma a ti de una dimensión a otra.