.entre nosotros

.entrenos

 (hojas de mi jardín)

 

 

 

“Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío.
Es la lluvia primera del verano, y la arboleda del río
está jubilosa, y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo los relámpagos
dardean sus miradas, y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío. Lo de cada
día anda oculto en la vaguedad de la lluvia; todos los
trabajos se han parado en la aldea; las praderas están
abandonadas. Y la venida de la lluvia ha encontrado en tus
ojos oscuros su música, y julio, a tu puerta, espera, con
jazmines para tu pelo en su falda azul.
He venido a ti
He venido a ti
para que me toques antes de comenzar el día.
Descansa tus ojos en los míos.
Deja que lleve a mi trabajo la seguridad de tu compañía.
Llena mi mente con tu música
para poder atravesar el desierto del ruido.
Haz que el rayo de tu amor bese las costumbres de mi pensamiento
y recorra lentamente el valle de mi vida
donde madura la cosecha.
Quédate ante mis ojos y deja que tu mirada
ponga fuego en mis canciones.
Quédate entre tus estrellas
para que yo pueda encender en sus luces
la llama de mi adoración.
La tierra espera a la vera del camino del mundo.
Quédate sobre el manto verde
que ha desplegado a tu paso.
Déjame sentir en sus pastos y en sus flores silvestres
la intensidad de mi propio saludo.
Quédate en mi noche solitaria,
en la soledad de mi corazón.
Llena su copa y déjame sentir lo infinito de tu amor.
Deja que tu amor juegue con mi voz
y descanse en mi silencio.
Deja que tu amor brille como las estrellas
en la oscuridad de mi sueño
e ilumine mi despertar.
Déjalo que arda en las llamas de mi deseo,
y que corra en el torrente de mi propio amor.
Déjame llevar tu amor en mi vida
como lo hace el arpa con su música
y al final.
déjame que te lo devuelva con mi vida.”
-Rabindranath Tagore

.la imaginación íntima

la imaginación íntima

Bernal, antes de la Tormenta

 

“Pero como las diversas almas contienen
mezclas de cosas, no saben qué,
el amor, a estas almas mezcladas, otra vez las mezcla,
y hace de las dos una, cada una ésta y aquélla”.

-John Donne

 

.santuario

fondo

(Palmar en el triángulo del Café, Colombia)

“Vadea el tibio arroyo hacia
El santuario al otro lado del río de dorado sonido,
Donde una borracha abeja zumba la sagrada sílaba
Sobre un loto carmesí.
Rico mango magenta y ofrendas de especias
Apilados en alto por los devotos.
Entrando en una choza de piedra azul-
Fresco interior negro manchado con incienso y
perforado por pequeños triángulos de llamas de velas-
Las preocupaciones corrientes caen al suelo cristalino.
Ardientes letras aparecen en el aire
Y reaparecen en tu corazón.

Es bueno tener lugares sagrados en el mundo, y es bueno para nosotros hacer peregrinaciones. En última instancia, no es el lugar el que es importante; es lo que sientes lo que perdura. El visitar un lugar es menor; el cambiar dentro de ti es más importante.

Cuando la gente visita un lugar sagrado, algunos dicen que los espíritus del lugar les hablan. Otros recuerdan el exótico boato. Cuando se trata de sitios sagrados, es mejor ser un peregrino que un turista. Ve con una actitud humilde, y deja que tu corazón sea conmovido por lo que experimentas. Entonces recibirás el verdadero tesoro del santuario.”

Maestro Deng Ming-Dao
Traducccion de Karin Usach (http://www.vivirtao.com/)

 

.mi casa, esta mujer

roof

“Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado.
Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa.
Cuando ella despierte, también lo harán las cosas.
Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas.
Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día.
Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos.
Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos.
Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece.
Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie.
Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado.
Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles.
Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores.
Si renace la alegría, renace la casa.
Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto.                                                                                        La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida.”

-Santiago Kovadloff

 

.el espiritu de diciembre

el espiritu de la navidad

 

(grullas en Bernal)

“Abro la puerta. La hermosísima invitada que viene de lejos entra con paso majestuoso. En sus manos lleva regalos: los regalos de horas y de momentos clarividentes, el regalo de mañanas y tardes, el regalo de la primavera y el verano, el regalo del otoño y el invierno. Debe de haber registrado los cielos en busca de dádivas tan raras.”
-Abbie Graham

“Los regalos de diciembre -costumbre, ceremonia, celebración, consagración- no nos llegan envueltos en papel de seda y cintas, sino en recuerdos queridos.
Éste es el mes de los milagros.
El aceite que arde durante ocho días, el Hijo Rey que nace en un establo, el inexplicable regreso de la luz en la noche más larga y más oscura del año.
Donde hay amor hay siempre milagros.
Y donde hay milagros hay gran alegría.
Llenos de agradecimiento, añadimos a nuestro tapiz de satisfacción el hilo dorado del sexto principio del encanto de la vida simple: la alegría.
Por fin abrazamos el milagro de la autenticidad y cambiamos para siempre la forma de mirarnos a nosotros mismos.
Nuestra ronda diaria.
Nuestros sueños.
Nuestros destinos.
Días que antes llamábamos “corrientes” ahora los llamamos “santos”…”

-Sarah Ban Breathnach

 el espiritu de la navidad (1)

.cuaderno de escritura

bird

(pajarillo en Bernal)

9
En el fondo la literatura es ciega, pero antes el escritor ha visto y olvidado una infinidad de cosas.
20
El verdadero escritor se juega la vida en cada palabra.
21
El poeta está para ver lo que no se ve, para lo que se ve ya está el resto de la gente.
57
Nuestra verdad no lo es del todo hasta que no encontramos las palabras exactas para decirla.
64
Un asunto es bueno en la medida en que nos resuene dentro de un modo inexplicable y clamoroso.”

-Carlos Pujol

 

 

 

.meditación

.meditación

 

 

 

“Siéntate quieto y desconéctate de las actividades normales.
Extrae energía de la tierra,
Admite el poder de los cielos.
Fertiliza la semilla interior;
Déjala brotar en una flor de pura luz.
Y deja que la luminosidad abra la parte superior de tu cabeza:
Luz divina entrará a raudales.
Tu mente está vacía.
La luz se filtra en tu cuerpo entero,
Sentado con las piernas cruzadas, con las manos sujetas,
Como tratando de abrazar la brillante inundación,
Tu piel se vuelve transparente.
¿Cómo puede un saco de piel contener magnitud divina?
Tus últimos vestigios arden en un torrente de infinitud.

Regresas sólo después de un tiempo indeterminado.
Carne, sangre, huesos.
¿Te habías ido? ¿O no estuviste nunca aquí en primer lugar?
¿Dónde está el torrente?
No se ha ido;
Sólo te has cerrado a él una vez más.”

-Maestro Deng Ming-Dao
Traduccion de Karin Usach (http://www.vivirtao.com)

 

 

A gift of love

.el Jardín/The Garden

.el Jardín

 

El Jardín

“La manga arrugada
del repollo,
la campana hueca
del pimiento,
la cebolla laqueada.
Remolachas, borraja, tomates.
Chauchas.

Entré y puse todo
sobre la mesa: cebollines, perejil, eneldo,
el zapallito como una luna pálida,
las arvejas con sus zapatos de seda, el maíz
hermoso que la lluvia empapó.”
/

The Garden

“The kale’s
puckered sleeve,
the pepper’s
hollow bell,
the lacquered onion.
Beets, borage, tomatoes.
Green beans.

I came in and I put everything
on the counter: chives, parsley, dill,
the sqash like a pale moon,
peas in their silky shoes, the beautiful
rain-drenched corn.”

-Mary Oliver

 

.los libros anotados de Cortázar

Aurora Bernárdez y Julio Cortázar -

(Julio Cortázar y Aurora Bernardez)

Cortázar fue un lector minucioso y apasionado que tomaba partido en todo aquello que leía.
En sus libros no es difícil encontrar notas, señales y, a veces, comentarios manuscritos en los márgenes que se convierten en un auténtico diálogo con el autor.

Así, algunas de sus páginas aparecen repletas de subrayados, paréntesis, flechas y asteriscos, como éstas de Paul Valèry cuidadosamente anotadas, en las que, por ejemplo, se lee: «Pero no hay conflicto alguno, hombre, la comunicación intelectual no excluye la soledad».

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Los comentarios, en otras ocasiones, bordean lo anecdótico, como esta frase que anota en la Antología de Pedro Salinas, llena también de señales y comentarios: «Leo en un restaurante de Rothemburg ob der Tauber. Hace frío. Mucho Weiss Wein» (vino blanco).

 

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Otras veces las notas no son, ni mucho menos, tan inocentes. En Poesías completas, de César Vallejo, incluye un comentario, muestra de sus conocimientos poéticos. Así, bajo el título de la cubierta, «Los heraldos negros», escribe:

O sea: post-Darío

Lugones
Herrera y R
Nervo
Chorcano (¿?)
Vargas Vila
Indirectamente

Laforgue
Ejemplo: «Al ver que la penumbra gualda y roja Lleva un trágico azul de idilios muertos».
(p. 52)

 

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Ocurre en ocasiones que tampoco se anda tanto por las ramas. «MERDE!», por ejemplo, anota en la última página de la Antología del humor negro, de Breton. También hay anotaciones como éstas: «Retórica barata, viejo», «Abandono en la página 76», o las dos líneas escritas en el libro de Valle-Inclán Águila de blasón: «Enorme y triste parodia ni comedia ni bárbara».

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Dos ejemplos más de este celo escrupuloso de Cortázar con sus lecturas son los comentarios que desliza en dos libros de Cernuda.

En el primero, La realidad y el deseo, pregunta con cierta ironía: «¿A quién?», bajo el título de su poema «Homenaje», y escribe en la página anterior: «Aquí una adjetivación suntuosa, excesiva. ¡Pero cómo ordenar tanta sustancia peligrosa un ritmo sobrio y una estructura severa!».

 

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En el otro, Poesía y literatura, excluye a Galdós de una cita en la que aparece junto a Dostoievski, Shakespeare y Cervantes. «No hombre, por favor!», escribe en el margen.

 

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También aparece anotado Poeta en Nueva York, de Lorca, en la mítica edición de Bergamín, Editorial Séneca, 1940.

En una de sus páginas escribe, sencillamente, «Poesía!». Y en otro de los poemas, un comentario que demuestra su conocimiento de la obra del poeta. «Prefiero la versión primera, la que leí en Poesía allá en 1935. (Esa versión —para mí definitiva— aparece aquí en apéndice)».

 

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Y para terminar, algo de la demoledora ironía cortazariana. En el libro de Rilke Cántico de amor y muerte, un error de impresión hizo que las primeras páginas no aparecieran impresas. En una de estas páginas en blanco anota Cortázar: «Esta es la parte más sustanciosa del prólogo de herr Helke».

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a Cortázar le molestaban profundamente las erratas. Y son muchos los libros que presentan algún error tipográfico corregido.

Hay dos casos, sin embargo, en los que Cortázar no sólo corrige las erratas sino que, además, se dirige a la persona que, piensa, es la responsable de las mismas.

El primero es el libro Confieso que he vivido, de Neruda, en el que anota: «¡Ché Otero Silva, qué manera de revisar el manuscrito, carajo».

 

El otro, la edición de La realidad y el deseo, de editorial Séneca, en cuyo colofón y donde pone: «bajo el cuidado tipográfico del poeta Emilio Prados», introduce una nota a mano en la que dice: «el descuido».

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Fuente: Centro Virtual Cervantes

.los enamorados

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-Amoureux de Vence. Marc Chagall

Los enamorados compara la euforia que siente con la sensación de “caminar en el aire.

Marc Chagall (1887-1985) reflejó este sentimiento de gozo etéreo a través de dos amantes que se besan en el aire. En realidad, con esta obra él quiso grabar en el recuerdo una visita sorpresiva que le hizo a su amada Bella en uno de sus cumpleaños. Según relató ella más tarde, él no le había avisado que iba a ir y se quedó extasiado al abrir la puerta y verla con su mejor vestido, llevando en la mano flores que había juntado en las afueras de su ciudad Vitebsk. Chagall le pidió le pidió que no se moviera, rápidamente buscó una tela y empezó a esbozar lo que más tarde sería “The Birthday” (el cumpleaños).

-Marion Helft

 marc chagall y bella rosenfeld

Marc Chagall y Bella Rosenfeld

“Me llamo Marc, tengo espíritu sensible y nada de dinero, pero dicen que tengo talento”.
(Marc Chagall, “Mi vida”)

marc y bella

“Abría la ventana y junto con Bella entraba en mi cuadro azul de cielo,
amor y flores. Vestida toda de blanco o de negro aparece
desde hace ya tiempo en mis cuadros, como guía de mi arte”
poeta del ensueño del ensoñar de fantasía y de un universo de colorido
(Marc Chagall, “Mi vida”)

 bella

Donde pueden se pueden ver los ojos, éstos son azules, como si hubieran bajado directamente del cielo. Son distintos a los de las demás personas, largos almendrados. Están muy separados el uno del otro: como barcos que navegan con independencia. Nunca he visto semejantes ojos…

(Marc Chagall, “Mi vida”)

.a little rain

a little rain

 

 

 

¨La lluvia, monótona teclea, golpetea
en las ventanas cerradas.
Las luces temblequean
rosas
en la oscuridad densa
relámpagos, serpentinas gigantes,
bailan
retorcidas en los lienzos
del cielo negro.
La noche
despliega sus velos tornasolados
sobre los lejanos
jardines
donde llueve sin ruido
el luto
de las rosas que se deshojan¨.
-Jacques Roumain

.pequeños milagros

.pequeños milagros

 

“El durazno que despedazamos en el árbol
tratando de bajarlo con un palo.
El jugo que chorreaba
parecía maná,
miel y leche cayendo del cielo.
Así de sencillos son los milagros;
a veces hay que darle de palos a algo
en su centro tierno,
a veces hay que ver como chorrea
su dulce corazón

aunque no se llegue a tiempo
a abrir la boca,
ni podamos quitarnos
del cuerpo su rastro,
ni su olor.”

-Mariana Rosa

 

.anna Atkins, la primera mujer fotógrafa de la historia

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“La fotógrafa inglesa Anna Atkins, la primera mujer fotógrafa de la historia y la que publicó el primer libro con fotografías, antes que el tan conocido “The pencil of nature” de William Henty Fox Talbot, sigue siendo pasados ya doscientos diez años desde su nacimiento y ciento sesenta y cinco desde que apareció su primer álbum “British Algae.
Cyanotype Impressions”, la gran desconocida de la historia de la fotografía.
Se sabe poco de su vida, algunas cosas, sí, casi todas a través de la vida y obra de su padre, su gran valedor, impulsor e instigador de sus trabajos. Para conocer la debemos remitirnos a su padre y mentor.
Anna Atkins nació en Tonbridge, en el condado de Kent, en 1799, en el seno de una familia de posibles. Su madre murió a los pocos meses de ella nacer a consecuencia del parto.
En 1821, los patronos del British Museum nombraron al padre de Anna Atkins, John George Children, director del departamento de historia natural.
Al poco tiempo, en 1822 Children tradujo y resumió el libro de Lamarck: Histoire Naturelle des Animaux sans
Vertebris (Historia natural de los animales invertebrados).
Su libro, Genera of Shells, lo acompañó de 256 ilustraciones, hechas por su hija, a partir de los especimenes del museo.
Ella realizó unos dibujos de los moluscos con una gran minuciosidad, perfección y preciosismo comparables a lo que podría hacer con una cámara fotográfica.
Se diría que le sirvieron de precedente para su gran obra sobre las algas, que emprendería casi veinte años más tarde.
Firmó esta obra con sus iniciales, de soltera: A. C. (Anna Children), sistema que adoptará también en sus álbumes fotográficos, pero entonces ya con sus iniciales de casada: A. A; método que no abandonaría. No firmó tampoco la biografía que escribió sobre su padre, que la escribió además en tercera persona.
Anna Atkins realizó su libro British Algae: Cyanotype Impressions por partes; la primera vio la luz en Octubre de 1843.
Publicaba los álbumes de forma regular, el último está fechado en 1853. En total suman alrededor de 400 imágenes. Se conocen unas doce copias. Este número limitado de ejemplares se debe a que cada una de las
imágenes está hecha a mano y de una en una.
Sabemos que la afición por la botánica de Anna Atkins, data como mínimo de 1835, gracias al intercambio pistolar de su padre con Sir William Hooker, entonces un eminente botanista . Entonces su padre le explica
el interés de su hija por la botánica y le comenta sobre su herbario.
Este dato no tendría mayor relevancia, si partimos de la base que en la época muchas señoras hacían el suyo,
pero su interés va mucho más allá como podemos constatar al dedicarse diez largos años a elaborar un compendio en forma de  libro o álbumes, sobre las algas británicas.
En 1845, John George Children, escribe de nuevo a Hooker, entonces ya director del Kew Gardens, para explicarle que su hija lo consideraba su tutor botánico, según ella, todo lo que sabía del tema se lo debía a sus ublicaciones.
A partir de los años 30 se entrecruzaron el nacimiento de la fotografía, la cámara fotográfica y su incipiente desarrollo y el de la botánica como ciencia.
Entonces existía una cierta reticencia hacia la fotografía, en la época había muy buenos ilustradores y copistas. Pero, a diferencia del dibujo, que siempre es subjetivo, la fotografía, si se quiere, puede ceñirse mucho más a la realidad y un claro ejemplo lo tenemos en los cianotipos de Anna Atkins.
Ella explica en la introducción del primer álbum que la dificultad de dibujar especimenes la llevó a aprovechar el proceso del cianotipo inventado por Sir John Herschel. Anna Atkins se basó en la nomenclatura del Manual of British Algae de William Harvey, recién publicado en 1841, además tenía la intención de acompañar este manual no ilustrado de Harvey.
British Algae fue el primer intento real de aplicar la fotografía con el fin de reproducir y repetir imágenes, asimismo con la intencionalidad de estudio científico.
British Algae marca un hito en la publicación de libros ilustrados, también por la belleza de sus imágenes, abre puertas a nivel estético. Podemos asegurar que ella antecede muchas décadas en las investigaciones
lumínicas sobre papel fotográfico realizadas por artistas como Man Ray y Moholy-Nagy, por poner solo un par de ejemplos, con sus rayogramas y fotogramas respectivamente.
Anna Atkins murió en Halstead Place en 1871.

-Lydia Oliva (Experta en fotografía .Comisaria de exposiciones de fotografía)
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“La dificultad para hacer dibujos precisos de objetos tan diminutos como lo son muchas de las algas me ha inducido a valerme del hermoso proceso del cianotipo -creado por Sir John Herschel- para obtener impresiones de las plantas, las que tengo el gusto en ofrecer a mi amigos botánicos”- Octubre 1843.
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Aunque el texto estaba escrito a mano y se reprodujo un número limitado de copias es considerado el primer libro ilustrado con fotografías de la historia.
El trabajo de Anna no sólo se limitó a ser un simple álbum de imágenes, cada lámina fue compuesta con una notoria dedicación. La forma casi rudimentaria de impresión que utilizó se transforma en un compilado de únicas y hermosas imágenes botánicas de una delicadeza sorprendente.
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.como la luz

.como una luz

“El amor viene de años
de respirar
piel contra piel
enredados en los sueños del otro
hasta que cada noche
entreteje otra hebra
en la misma tela
de sangre y sueño

y yo sólo
he pasado por tí deprisa
como la luz
y tú sólo
me has envuelto de repente
como la llama.”

-Mary Mackey

 

 

 

Salmones y pasajes de ida y vuelta.

Originalmente publicado en Un lugar para ti:

Los salmones son peces extraordinarios, miles de ellos cada año emprenden peligrosas travesías río arriba en busca de un sitio adecuado para el desove. La ciencia no ha podido explicar con seguridad como hacen para orientarse y viajar miles de kilometros en el oceáno, llegar a completar su ciclo de vida y regresar a los ríos donde nacieron. salmones-campos-geomagneticos--644x362

Quién mejor que Eduardo Galeano para contar esta bonita historia;

LA RUTA DE LOS SALMONES

A poco de nacer, los salmones abandonan sus ríos y se marchan a la mar.

En aguas lejanas pasan la vida, hasta que emprenden el largo viaje de regreso.

Desde la mar, remontan los ríos. Guiados por alguna brújula secreta, nadan a contracorriente, sin detenerse nunca, saltando a través de las cascadas y de los pedregales. Al cabo de muchas leguas, llegan al lugar donde nacieron.

Vuelven para parir y morir.

En las aguas saladas, han crecido…

Ver original 106 palabras más

.uno

quince

(pajarito en Bernal)

 

(uno)
“Ora por nosotros
el niño que habita en el
fondo de mi corazón

De rodillas, como antes
como en las historias
que nos leían de pequeños

Ora como si los abismos
fueran de aire y nada

Todo lo podemos cruzar
las distancias con un
solo corte de aliento

Un susurro
un fugaz laberinto

Ora sabiendo
que el tiempo
opera enigmático
y que sólo el amor
encanta y envuelve

Ora sabiendo que volverás
sobre los pasos
y en tus labios
las palabras precisas
para encender
los crudos llanos
de la memoria
creándolos
en pasión y alas

Una ruta entre las lluvias
al desierto
donde yacen sus manos

Sabe que una de tus miradas
abrasa el cielo
y muta la serenidad
en desasosiego

Una creadora de mundos
una Eva en estado puro
una oración
glorificada al cielo
y destinada al infierno

La que siembra lágrimas
y levanta los arcos
de anhelos
en los océanos
donde el hombre
jamás ha navegado

La que cosecha versos
sobre montañas en que el pie
humano no se ha posado

Los ángeles velan sus pasos
y escuchan esa oración
desde el inicio
¡pero silencio!

sus pasos se aproximan
en este momento
al borde
de estos versos ilusos.”

-Eduardo Jeraldo Farias Alderete (de “la infamia de las mariposas”)

 

.claroscuros

.claroscuros

 

 

“Si tuvieras que dejar una bolsa de arpillera,
repleta y chasqueante de cangrejos vivos
en la playa,
atada en el tope,
atiborrada,
con movedizos caracoles,
cada antena pegajosa,
ciega y delicada,
pinzas mordiendo pinzas o nada crujiendo,
cuerpos duros, huecos, rechinantes,
retrocediendo,
tú sabrías cuán lleno de cosas yazgo seco,
lejos de mar plegadizo,
inerte e informe,
si no fuera por los crujientes cangrejos
dentro de mí
que escuchan, acaso,
cómo rompen las grandes olas,
la flauta del viento a través del pasto y la arena,
recuerdan el agua,
la fresca sal apaciguante
luchan por rajar la arpillera
y dispersarse en caminos laterales y rutas opuestas
como escarabajos, demonios, chatos como relojes,
estas restallantes carencias,
estos remordimientos encontrados,
arrastrándose debajo de las rocas.”

-Judson Jerome

 

.hacer la plancha

cielo en Bernal

(cielo de Bernal)

 

“Si duermo entre dos celestes
como un camalote abierto

si sueño, líquida la espalda,
nubes que pasan

y flotando seguirlas
en el cauce, el viento

algo desde mi fondo
se desprende y sube

una moneda sumergida
en burbujas resuena

y se levanta
una voz.

Esta es la gracia:

quien recibe
vibra

y tañe
la propia nota.

Una pequeñez entre el agua
y el cielo, canta

su música es eco de la luz
que la sostiene.”

-Mariana Rosa

.Hermes, el cartero: un regreso a la correspondencia

 

A Little Bird }{
“Hay mucho de fantasía placentera en torno a la importante tarea del alma de escribir una carta.
El sobre es una de las pocas cosas que sellamos en el mundo de hoy, creando así un espacio privado para la expresión.
Los sellos de correo no suelen ser simples comprobantes de un pago monetario, sino cuadros diminutos, lo más parecido que tenemos a las miniaturas del arte medieval.
También el buzón es un objeto misterioso.
Por lo general, depositamos nuestras preciadas cartas dentro de él, y éstas se las arreglan misteriosamente para llegar a cualquier lugar del mundo.
A veces me viene la idea fantástica de que el buzón es un agujero negro al que van a caer mis pensamientos y sentimientos, para ser recuperados, de un modo un tanto mágico, por otra persona que participa en este ritual de autoexpresión.
No me cuesta comprender por qué en otros tiempos la gente sellaba las cartas con cera: no sólo para proteger su contenido, sino también para reconocer el carácter sagrado de la carta mediante el ritual de estampar el propio sello con la ayuda del fuego y de un material, la cera, que además de funcional, como puede serlo la cola, posee propiedades estéticas y religiosas.
Algo les ocurre a nuestros pensamientos y emociones cuando los expresamos en una carta; no son lo mismo que las palabras habladas. Se sitúan en un contexto especial y hablan en un nivel diferente, sirviendo al órgano de cavilación del alma antes que a la capacidad de comprensión de la mente.
Se necesita tiempo para escribir una carta, generalmente mucho más que hablar.
Además, hace falta cierto grado de habilidad y de reflexión para expresarse.
Después de enviadas, las cartas pueden ser releídas, tal vez conservadas para otro día de lectura, incluso pueden ser encontradas, andando el tiempo, por un futuro lector desconocido.
Todos estos aspectos de la carta sugieren la plenitud al alma: releer es un modo de meditación reflexiva; conservar las cartas honra la memoria y no sólo la vida diaria; hablarle a un lector que aún no está presente en esta vida respeta la naturaleza eterna del alma.
Resulta muy interesante leer las cartas de artistas y escritores, que se revelan de una manera especial en su correspondencia con amigos, amantes, familiares y desconocidos.
Me encanta leer las cartas de los grandes hombres y mujeres con la esperanza de encontrar en ellas un fragmento de alma revelado de una manera distinta que en sus obras, e incluso hallar una nueva visión de su trabajo gracias a las especiales formas de expresión a que invita una carta.
Las limitaciones de este medio, muy debatidas a lo largo del tiempo en diversos ensayos sobre el género epistolar, también contribuyen a la densidad de alma de la carta.
Por lo general, en las cartas no divagamos al azar, como podemos hacer en el lenguaje hablado.
Elegimos las palabras con mayor cuidado, incluso en las cartas informales, y nos pensamos lo que vamos a incluir en ellas o no.
Estos juicios estéticos confieren arte a las cartas, y es sobre todo el arte lo que abre un canal hacia el alma.
Aunque una carta va dirigida a una carta determinada, a veces dan la oportunidad de entregarse a reflexiones serias, donde el destinatario moldea y colorea los pensamientos del escritor.
Emily Dickinson dijo: ‘Para mi una carta siempre da la sensación de inmortalidad, porque es la mente sola sin un amigo corpóreo’.
En cierta medida, y probablemente más de lo que imaginamos, la persona a la que dirigimos nuestra carta es más imaginaria que real.
Tenemos a esa persona en mente mientras escribimos unos pensamientos que son nuestros, y en gran parte escritos para nosotros mismos.
Mucha gente me dice que suele escribir cartas que luego no echa al correo.
En nuestras cartas rememoramos y conversamos con el alma, por medio de nuestros amigos y de nosotros mismos.
Al leer las cartas de alguien, estamos escuchando las rememoraciones de nuestro amigo.
Otro aspecto de las cartas que tiene que ver con el alma es el rito de conservarlas, guardarlas. De esta manera se les otorga valor, se las aparta de los reinos del tiempo y la función; ya no sirven más como medio de comunicación.
Al conservar las cartas guardamos con nosotros nuestras reflexiones y reconocemos, aunque sólo sea de manera superficial e intuitiva, su naturaleza objetiva y su eterna pertinencia.
El alma quiere que se le conceda una realidad más allá de nuestras ideas y cavilaciones internas.
Necesita encontrar un hogar en los objetos, y para el alma de la intimidad no hay mejor hogar que las cartas que tienen un valor íntimo y se conservan durante toda la vida.
Las cajas en que conservamos y salvaguardamos nuestras cartas son en verdad recipientes sagrados, comparables  a los que Lynda Sexson, en su libro Ordinarily Sacred, describe como ecos del arca de la alianza o del tabernáculo.
Cada vez que volvemos a estas cartas, nuestra atención se aleja de las preocupaciones del momento y se sitúa en un marco de referencia eterno.
Estos movimientos que se salen del tiempo sirven al alma, pues le suministran la dieta necesaria de recuerdo y melancolía.
Desde el punto de vista del alma, no es bueno desprenderse del pasado; vale más volver a visitar sus momentos gratos y dolorosos, para mantenernos enteros, plenos y alimentados por dentro.”
-Thomas Moore (“Las Relaciones del Alma”)

 

.carta de Mark Twain a Walt Whitman

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(Mark Twain le escribe una carta a Walt Whitman felicitandolo en ocasión del cumpleaños 70′ del poeta)
24 de mayo de 1889

“(…) ¡Qué grandes nacimientos has presenciado!
La plancha de vapor, los barcos de vapor, los buques de acero, el tren, la desmotadora de algodón, el telégrafo, el fonógrafo, la fotografía, los fotograbados, la electrotipia, la luz de gas, la luz eléctrica, la máquina de coser, los asombrosos, infinitamente variados e innumerables productos del alquitrán, las últimas y más extrañas maravillas de una edad maravillosa.
Y has visto nacimientos aún más grandes que esos; porque has visto la aplicación de la anestesia en las prácticas quirúrgicas, gracias a la cual el dolor, que empezó al crearse la primera vida, llegó a su fin para siempre en esta tierra; has visto la liberación de los esclavos, has visto la prohibición de la monarquía en Francia y su reducción en Inglaterra a una maquinaria con una imponente exhibición de diligencia y atención al negocio, pero desconectada de los trabajos verdaderos.
Sí, desde luego has visto mucho, pero quédate un poco más, porque lo más grande está aún por llegar.
Espera treinta años y entonces ¡échale un vistazo a la tierra! (…) “

-Mark Twain

.tacto

.tacto

“Son manos demasiado calientes,
que quieren siempre refrescarse
y se posan
como a su pesar sobre objetos fríos,
y dejan pasar el aire entre los dedos.
En estas manos la sangre podría
precipitarse como
cuando se sube a la cabeza
y cerradas en un puño
eran parecidas a cerebros
locos, delirantes de
extravagancias.”
-Rainer María Rilke (Los cuadernos de Malte Laurids Brigge)

 

.la burbuja sensible
Nuestra piel es una suerte de traje espacial con el cual nos desplazamos en una atmósdera de gases ásperos, rayos cósmicos, radiaciones solares y obstáculos de toda clase.
Hace años, leí que un niño tenía que vivir en una burbuja (diseñada por la NASA) a causa de la debilidad de su sistema inmunológico y de su sesceptibilidad a las enfermedades.
Todos somos ese niño. La burbuja es nuestra piel.
Pero la piel también está viva, respira y excreta, nos protege de las radiaciones peligrosas y del ataque de los microbios, metaboliza vitamina D, nos aísla del calor y del frío, se repara a sí misma cuando es necesario, regula el flujo sanguíneo, actúa como un marco para nuestro sentido del tacto, nos guía en la atracción sexual, define nuestra individualidad y contiene toda la carne y los humores, dentro de nosotros, donde deben estar.
No sólo tenemos huellas digitales que son únicas, también tenemos una disposición de poros que es única.
De acuerdo con la fé católica, en alguna parte se conseva en secreto la piel de Cristo.
Como Él ascendió a los cielos, su piel es la única parte mortal de su persona que ha quedado.
Nos gusta decorarnos la piel siempre que podamos hacerlo, y facilita este deseo el hecho de que la piel es portátil, lavable y de buena textura.
La descripción de la piel que hace el psiquiatra David Hellerstein en Science Digest (septiembre de 1985) ofrece un cuadro simple y correcto de un corte transversal:
‘La piel básicamente es una membrana de dos capas.
La inferior, dermis, gruesa y esponjosa, de uno o dos milímetros de espesor, es primordialmente tejido conectico, rico en colágeno proteínico; su función es proteger y almohadillar el cuerpo y alojar los folículos capilares, terminales nerviosas, glándulas sudoríferas y vasos linfáticos.
La capa superior, la epidermis, tiene un espesor de entre 0,07 y 0,12 mm.
Se compone primordialmente de células primordialmente de células epiteliales escamosas, que comienzan su vida redondas e hinchadas en la frontera con la dermis, y con un período de quince a treinta días son empujadas hacia arriba, hacia la superficie, por células nuevas que nacen debajo.
Al ascender, se van achatando, se hacen fantasmales, llenas de una proteína llamada queratina, y al fin llegan a la superficie, donde son arrastrdas sin gloria al olvido.
Nuestra piel es lo que se interpone entre nosotros y el mundo.
Basta pensarlo un poco para advertir que ninguna otra parte de nosotros está en contacto con algo ajeno a nuestro cuerpo.
La piel nos aprisiona, pero también nos da una forma individual, nos protege de invasores, nos enfría o calienta según lo necesitemos, produce vitamina D, contiene nuestros fluidos corporales.
Lo más asombroso, quizá, es que puede repararse cuando debe hacerlo, y de hecho siempre está renovándose.
Con su peso de entre seis y diez kilos, es el órgano clave de la atracción sexual.
La piel puede asumir una inmensa variedad de formas: garras, espinas, cascos, plumas, escamas, cabello.
Es sumergible, lavable y elástica.
Aunque puede deteriorarse con la edad, envejece notablemente bien.
Para la mayoría de las culturas, es el bastidor ideal donde practicar la pintura, el tatuaje y la decoración con joyas.
Pero, lo más importante, aloja el sentido del tacto.
La punta de los dedos y la lengua son mucho más sensibles que la espalda.
Algunas partes del cuerpo son sensibles a las cosquillas, y en otras sentimos picazones, estremecimientos o “piel de gallina”.
Las partes más pilosas son generalmente las más sensibles a la presión, porque hay muchos receptores sensoriales en la base de cada pelo.
En los animales, desde el ratón hasta el león, los bigotes son sobremanera sensitivos; nuestro vello corporal también lo es, pero en un grado mucho menor.
La piel es más delgada donde hay cabello o vello.
El sentido del tacto no está en la capa externa de la piel, sino en la segunda.
La capa externa está muerta, se deshace con facilidad, y contribuye a formar esas marcas que quedan en la bañera después de bañarnos.
Por eso en las películas solemos ver a los ladrones pasándose una lija por la punta de los dedos antes de probar una combinación de una caja fuerte: así hacen más delgada la capa muerta y dejan los receptores del tacto más cerca de la superficie.
Un carpintero en busca de imperfecciones pasa el pulgar por la madera que acaba de lijar.
Una cocinera puede hacer rodar un trocito de masa entre el pulgar y el índice para comprobar su consistencia.
Sin necesidad de mirarnos al espejo, sabemos enseguida dónde nos hemos cortado al afeitarnos, o dónde empieza a correrse una media.
Es enterarmente posible sentirse mojado aún cuando no estemos mojados (por ejemplo, cuando lavamos los platos con guantes de goma), lo que sugiere la complejidad de las sensaciones que constituyen el tacto.
El motivo por el que resulta más fácil primero mojarse los pies cuando nos enfrentamos a un mar frío es que no hay tantos receptores de frío en los pies como, por ejemplo, en la punta de la nariz.
En la Edad Media se solía quemar en hogueras a supuestas brujas y otra gente que vivía al margen de la ley, la religión o las convenciones sociales. Como anticipo eficaz de los fuegos del infienro, era el horror definitivo.
La muerte llegaba célula por célula, receptor por receptor; se abrasaba cada una de las minúsculas sensaciones de la vida.
Hoy, la gente que sobrevive a graves quemaduras es atendida en las unidades de quemados de los hospitales.
Si las quemaduras son demasiados profundas para que el cuerpo las repare por sí mismo, los accidentados reciben coberturas provisionales (piel de cadáveres, piel de cerdo, una gasa lubricada), hasta que los médicos pueden empezar a injertar piel de otras partes del cuerpo.
Nuestra piel conforma aproximadamente un dieciséis por ciento de nuestro peso total (unos seis kilos), y se extiende unos dos metros cuadrados, pero si las quemaduras han sido demasiado extensas, entonces no queda piel para injertar.
En 1983, un equipo de la Harvard Medical School, dirigido por el doctor Howard Green, descubrió un método revolucionario para reparar la piel quemada.
Dos niños pequeños, Jamie y Glen Selby, estaban desnudos quitándose pintura del cuerpo, cuando el disolvente que utilizaban se encendió accidentalmente.
Los niños, de apenas cinco y seis años, se quemaron de forma horrible, uno el noventa y siete por ciento del cuerpo, el otro un noventa y ocho por ciento.
En el Instituto de Quemados Shriners, en Boston, los médicos cubrieron a los niños con piel de cadáveres y membranas artificiales, tomaron pequeños cuadrados de piel, que fueron injertando gradualmente a lo largo de un período de cinco meses.
Lograron reparar la mitad de las áreas quemadas de ambos niños, quienes, al poco más de un año, pudieron volver a su casa de Casper, Wyoming. Aunque ya no tenían glándulas sudoríparas ni folículos pilosos en esa nueva piel, al menos era flexible y protectora, y pudieron volver a la escuela.
Los médico habían conseguido cultivar grandes cantidades de piel nueva.
He aquí cómo se hizo: en un laboratorio de Harvard los médicos cortaron un pequeño trozo de piel donado por un paciente, lo trataron con enzimas, y luego lo diseminaron sobre un medio de cultivo. al cabo de apenas diez días, comenzaron a tejerse colonias de piel nueva.
En veinticuatro días, se había producido piel suficiente como para cubrir un cuerpo humano entero.
La piel nueva se pega a gasa saturada con vaselina, y luego, con la gasa hacia fuera, se la sutura al cuerpo.
A los diez días se retira la gasa y la piel se adhiere al cuerpo y forma una superficie mucho más tersa y de aspecto más natural que la que resulta habitualmente de un injerto de piel.
Hay otros métodos tan sorprendentes como este revolucionario cultivo de piel.
En el Centro Médico Cornell, de Nueva York, se ha venido experimentando con piel de cadáveres, que se conserva en grandes cantidades en un banco de piel.
En el MIT, los investigadores han desarrollado una técnica de alta velocidad que permite, con un trozo del tamaño de una moneda de la piel de un paciente quemado, fabricar una gran cantidad de piel en menos de dos horas.
De modo que se puede hacer un injerto de inmediato, sin tener que esperar tres semanas.
En dos semanas, el quemado estará cibierto con una piel enteramente nueva.
También en este caso la piel carece de folículos pilosos, glándulas sudoríferas y pigmento, pero, por lo demás, servirá de protección y funcionará como la piel normal.
Estas ténicas no se emplean para quemaduras menores, ni siquiera para pequeñas quemaduras graves; son útiles sólo con pacientes que han perdido grandes áreas de piel y en consecuencia les queda muy poca para hacer injertos.
Ninguna de estas técnicas carece de riesgos (demora, rechazo, posible infección), pero el mero hecho de que la ciencia pueda cultivar un órgano que es el más grande de nuestro cuerpo nos hace pensar en las posibilidades de cultivar otros órganos, o al menos parte de ellos (ojos, oídos, corazón) en una granja cuyos campos serían cubetas de cultivo y cuyos silos serían tubos de ensayo.

.hablando con tacto
La lengua está sembrada de metáforas que aluden al tacto. Las emociones nos “tocan” muy de cerca.
Los problemas pueden ser espinosos, ásperos, resbaladizos, o bien es preciso cogerlos con pinzas o con guantes.
Hay gente que nos resulta áspera y nos altera los nervios.
Noli me tangere es una expresión jurídica latina que significa “no interfieran” pero literalmente quiere decir “no me toquen”, y fué lo que le dijo Cristo a María Magdalena después de la Resurrección.
Pero también es el nombre de una enfermedad, el lupus, presumiblemente por las ulceraciones de piel características de este mal.
Originalmente era una pieza destinada a mostrar la técnica del instrumentista, y el nombre viene del participio pasado femenino de toccare.
Los maestros de música suelen quejarse de que un alumno no tiene “un buen toque”, con lo que se refieren a una indefinible delicadeza en la ejecución.
En esgrima, hablar de touché significa que uno ha sido tocado por la punta del florete de su oponente y pierde un punto; aunque, por supuesto, también podemos decirlo cuando alguien ha expuesto un argumento persuasivo en una discusión.
Una piedra de toque es un modelo.
Originariamente, las piedras de toque eran piedras negras muy duras, como el jaspe o el basalto, utilizadas para probar la calidad del oro o la plata comparando las estrías que dejaban en la piedra con las que dejaba una aleación.
“La piedra de toque de un arte es su precisión”, dijo Ezra Pound una vez.
El uso que hacía D. H. Lawrence de la palabra “tacto” no es epidérmico sino de una profunda penetración hasta el centro del ser de una persona.
El baile en el siglo XX ha sido en tan gran medida un giro solitario simultáneo, que cuando hace un par de años las parejas empezaron a bailar otra vez abrazadas hubo que darle un nombre nuevo: “baile de contacto”.
A lo que parece real lo llamamos “tangible”, como si fuera un fruto cuya piel pudiéramos acariciar.
Cuando morimos, nuestros seres queridos nos meten en pesados ataúdes, convirtiéndonos en niños otra vez, tendidos en los brazos de nuestra madre antes de volver al seno de la tierra después de una ceremonia.
Como dice Frederick Sacha en The Sciences:
“El tacto, el primer sentido que se enciende, suele ser también el último en extinguirse: mucho después de que la vista nos ha abandonado, nuestras manos siguen fieles al mundo”.

-Diane Ackerman (“Una Historia natural de los Sentidos”)

 

.inspiración

 .inspiración

“Cada hombre tiene su camino.
Después de todo,
la mayor parte de lo que se escribe se origina al margen de la máquina de escribir, de la mesa de trabajo.
Yo diría que ocurre en esos momentos tranquilos y silenciosos,
mientras uno camina o se afeita o juega o hace cualquier otra cosa,
o incluso hablando con alguien hacia quien no se siente un interés vital.
Estás trabajando, el cerebro está elaborando este problema en un rincón perdido de la cabeza.
De modo que cuando uno se sienta a escribir no es más que una mera cuestión de transmisión.
¿Qué es un artista?
Es un hombre con antenas que sabe cómo engancharse a las corrientes que hay en la atmósfera,
en el cosmos; sencillamente, tiene esa capacidad de enganche, por así decir.
¿Quién es original?
Todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, lo que ya existe,
y de lo que sólo somos intermediarios, eso es todo, el que utiliza lo que hay en el aire.
¿Por qué hay ideas, grandes descubrimientos científicos que ocurren en diferente partes del mundo al mismo tiempo?
Lo mismo ocurre y es cierto para los elementos que surgen para crear un poema
o una gran novela o cualquier obra de arte.
Ya están en el aire, no se les ha verbalizado, eso es todo.
Necesitan ese hombre, ese intérprete, para darle vida.”

-Henry Miller

.la infamia de las mariposas

 .cero

.cero

“Antes del fuego,
después del fuego
reconstruiremos
esta tierra arrasada
Y este esqueleto
que nos conforma

Si el fuego sólo
permaneciera en la palma
de nuestras manos
O pudiese
vencer la distancia;
cesarían las montañas y los mares
de nombrarnos juntos

Hay zarzas ardiendo de dónde vienes?
Están los laberintos de las palabras
jugando a estrecharnos con el olvido?

Hay silencio esta mañana
los temores vistieron
de paisaje y nuestros ruegos
acallaron por un minuto

Sólo la fe libera la penitencia
Y sólo la penintencia
nos hace justos,
sólo el universo te cobija
mientras en mi pupila
se van desvistiendo
los recuerdos
Y eres el título perfecto
para un cuento de abismos
dulzura y relámpagos.”

-Eduardo Jeraldo Farias Alderete

 

 

. los herederos de Cleopatra

los herederos de Cleopatra

 

“Maestros en sustancias aromáticas, los egipcios tenían muchos usos para el cedro: en momificación, como incienso, y para proteger los papiros del ataque de los insectos.
El barco de madera de cedro de Cleopatra -a bordo del cual recibió a Antonio- tenía velas perfumadas; quemadores de incienso rodeaban su trono, y ella misma estaba perfumada de la cabeza a los pies.
Vuelvo a ella en este punto porque fué la quintaesencia de los devotos del perfume.
Se frotaba las manos con kyphi, que contenía aceite de rosas, narcisos y violetas; se perfumaba los pies con aegyptium, una loción de aceite de almendras, miel, cinamomo, azahares de naranjo y henna.
Las paredes eran criaderos de rosas sujetas con redes, y su perfume real llegaba antes que ella, como una especie de tarjeta de visita que flotaba en el aire.
Tal como Shakespeare se imagina la escena:
“Desde el barco, un extraño perfume invisible hiere los sentidos/en los muelles cercanos”. Los romanos se hicieron famosos por el esplendor de sus baños y termas, pero en realidad no hicieron más que copiar a los sibaríticos egipcios.
En el mundo antiguo, la arquitectura monárquica era con frecuencia aromática en sí misma.
Los potentados se hacían construír palacios enteros de madera de cedro, en parte por su dulce aroma resinoso, y en parte porque era un repelente natural de insectos.
En el salón Nanmu del palacio de verano de los emperadores manchúes, en Ch´eng-te, las vigas y paneles, todos de cedro, estaban desprovistos de lacas y pinturas, para que la fragancia de la madera llegara intacta al aire.
Los constructores de mezquitas mezclaban agua de rosas y almizcle en el mortero; el sol del mediodía lo calentaba y desprendía sus perfumes.
Las puertas del palacio de Sargon II, del siglo VII a.C., situado en lo que ahora es Khorsabad, eran tan perfumadas que desprendían fuertes aromas cuando se las abría o cerraba.
Los barcos o ataúdes de los faraones estaban hechos de cedro. El templo de Diana de Éfeso, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, que tenía columnas de casi veite metros de alto, sobrevivió durante doscientos años, hasta que un incendio, en el 356 a. C., que lo deshizo en aromáticas llamaradas.
Según la leyenda, se quemó el día del nacimiento de Alejandro Magno.
Los hombres más viriles de la antigüedad iban abundantemente perfumados.
En cierto modo, los aromas fuertes ampliaban su presencia, extendían su territorio.
En la cultura pregriega de Creta, los atletas se frotaban con aceites aromáticos antes de los juegos.
Los autores griegos del siglo V a.C. recomendaban menta para los brazos, tomillo para las rodillas, cinamomo, rosa o aceite de palmera para las mandíbullas y el pecho, aceite de almendras para las manos y pies, y mejorana para el cabello y las cejas.
Los egipcios que asistían a una cena recibían guirnarlas de flores y perfumes en la puerta.
Los suelos estaban recubiertos de pétalos de flores, para que soltaran su perfume cuando se caminara sobre ellos.
En estos banquetes, las estatuas solían arrojar agua perfumada por su distintos orificios.
Antes de acostarse, los hombres molían una pastilla de perfume sólido hasta convertirla en un polvo aceitoso que esparcían sobre la cama, de modo que pudieran absorber el aroma mientras dormían.
Homero describe la cortesía obligatoria de ofrecer a los visitantes un baño y aceites perfumados.
Alejandro Magno era un gran consumidor de perfumes y de incienso, y amaba tanto el azafrán, que hacía empapar sus túnicas en esencia de esta especia.
Los hombres babilónicos y sirios se ponían un pesado maquillaje y joyas, y llevaban laborosios peinados formados por diminutos tirabuzones empapados en lociones perfumadas.
En la antigua Roma, la pasión llegó a tal extremo, que tanto hombres como mujeres tomaban baños de perfume, empapaban su ropas en él, y perfumaban sus caballos y mascotas.
Los gladiadores se cubrían de pies a cabeza con lociones aromáticas (una fragancia distinta para cada parte del cuerpo) antes de combatir.
Y, lo mismo que otros hombres y mujeres romanos, usaban excremento de paloma para teñirse el cabello.
En su equivalente de vestuario antes de una feroz pelea con un león, un cocodrilo o un hombre, y que la sangre corriera, tal vez hablaran con dureza, pero en las manos se aplicaban suaves aromas.
Las mujeres romanas se ponían perfumes en las distintas partes del cuerpo, lo mismo que los hombres, y supongo que pasaban largo rato antes de decidir si los pies con sándalo y los pechos con jazmín iban con un cuello con neroli y muslos con lavanda.
Con el cristianismo, adivino una devoción espartana por la austeridad, un temor de parecer autocomplaciente, y los hombres dejaron de usar perfumes durante un tiempo. (Aún así, hay un simbolismo religioso referido a flores y aromas.
Por ejemplo, el clavel tuvo sus partidarios porque su aroma se parece al del clavo del olor, y éste tiene su analogía en los clavos utilizados para clavar a Cristo en la cruz).
En su libro The Romantic Story of Scent, John Trueman dice: “Los hombres de la antiguedad eran limpios y perfumados.
Los europeos de la Edad Oscura eran sucios y sin perfume.
Los de los tiempos medievales y modernos, hasta cerca del fin del siglo XII, fueron sucios y perfumados. (…) Los hombres del siglo XIX fueron limpios y sin perfume”.
Pero el hombre nunca se alejó mucho de los aromas deseables.
Al volver de su empresa, los cruzados trajeron el agua de rosas.
Luis XIV mantenía una cuadrilla de sirvientes dedicados exclusivamente a perfumar sus aposentos con agua de rosas y mejorana, y a lavar su ropa con una mezcla de clavo de olor, nuez moscada, áloe, jazmpin, naranja y almizcle; insistía en que todos los días inventaran para él un nuevo perfume.
En la “Corte Perfumada” de Luis XV, los criados introducían palomas en distintos perfumes y las soltaban en las fiestas, para que tejieran un tapiz de aromas cuando volaban entre los invitados.
Los puritanos rechazaron los perfumes, pero la gente no tardó en volver a usarlos.
El atavío de una mujer del siglo XVIII exigía complejos preparativos y una buena nariz: se ponía polvo perfumado en el cabello y maquillaje perfumado en la cara; la ropa se planchaba con aromas calientes; el cuerpo era meticulosamente perfumado, y en lugares estratétigosm entre el vestido y la piel, se ponían algodones empapados en perfume.
En su tocador, había todo un surtido de aromas en sus frascos de porcelana (la palabra “porcelana” tiene una historia fascinante que, a través de la concha de un molusco llamado caurí, remite a los genitales de una marrana, en los que obviamente hacía pensar su textura sedosa).
A mitad del día, se cambiaba a un nuevo conjunto de aromas igualmente abrumador.
Y lo mismo por la noche.
La pasión de Napoleón por el lujo incluía su agua de colonia favorita, hecha de neroli y otros ingredientes, de la que en 1810 le encargó a su perfumista, Chardin, nada menos que ciento sesenta y dos frascos.
Después de lavarse, le gustaba echarse agua de colonia sobre el cuello, el pecho y los hombros.
Incluso en sus más difíciles campañas, en su abigarrada tienda se tomaba tiempo para escoger perfumes hechos con rosas o con violeta, y para rociar con ellos sus guantes y otras prendas.
Durante las Guerras Napoléonicas, los capitanes de barco ingleses le mandaban rosas a la emperatriz Josefina, destinadas a su jardín de la Malmaison (donde cultivaba doscientas cincuenta variedades); los correos con nuevas variedades de rosas tenían impunidad para pasar entre Inglaterra y Francia.
Isabel I de Inglaterra adoraba los guantes perfumados con ámbar gris; no sólo usaba capas aromatizadas, sino que exigía que sus cortesanos también estuvieran muy perfumados, para que la rodearan con olas fragantes cuando evolucionaban alrededor de ella.
Mecenas de las artes, Isabel fué la principal responsable de la gloria del teatro llamado “isabelino” y del bienestar que vivieron muchos autores, Shakespear incluído; la reina apreció sobremanera esa posición central en la vida sensorial y artística.
Sentía atracción por Sir Walter Raleigh, y también, puede presumirse, por la colonia de fresas que él usaba.
Isabel tenía a sus animalitos domésticos empapados en perfume y utilizaba una manzana embebida en cinamomo y clavo de olor para protegerse de las enfermedades.
Esta obsesión por los perfumes empezó hace mucho tiempo.
El primer don que se le hizo a Cristo niño fué incienso, y en el siglo XI Eduardo el Confesor donó a la Abadía de Westminster una reliquia sagrada y sorprendente: una pequeña cantidad del incienso ofrecido por los Reyes Magos.
En la India, todavía existe el arte de la abhyanga, una fricción almizclada que se da a los elefantes hembra para aumentar su atractivo sexual.
En las cortes antiguas de Japón, había relojes que quemaban un incienso diferente cada quince minutos, y a las geishas se les pagaba por la cantidad de palillos aromáticos consumidos.
Los perfumes han obsesionado a todas las culturas y religiones, pero la promesa más alta está probablemente en el Corán: los que hayan sido bastante devoto como para ir al cielo encontrarán allí voluptuosas compañeras llamadas “huríes” (del árabe haura, mujer de ojos negros), que complacerán todos sus deseos e inventarán deseos nuevos que se encargarán de saciar.
Y, como defenitiva garantía de deleite, las huríes no estarán meramente perfumadas: de acuerdo con el Corán, estarán hechas enteramente de sándalo.
Serán puro aroma, placer puro.
Nada más apropiado.
En cierto sentido, las huríes nos devuelven a ese tiempo anterior al pensamiento, anterior a la visión, cuando el olfato era la única guía que teníamos en los oscuros pasillos de la evolución.”
-Diane Ackerman (“Una Historia natural de los Sentidos”)

 

 

Arte en el cielo // Sky art (by Thomas Lamadieu)

mariposadel67:

Arte en el Cielo

Originalmente publicado en ...y mientras tanto // ...and meanwhile:

Thomas Lamadieu - 1

Después de observar las nubes flotando sobre los pintorescos edificios de su ciudad natal de Avignon, Francia, Thomas Lamadieu forjó caprichosas figuras exprimidas de los bolsillos del cielo.

Lamadieu construye sus imágenes “Sky Art” a partir de fotografías de las ciudades, en las que captura extensiones geométricas de cielo azul enmarcadas por edificios. Luego rellena los espacios vacíos con dibujos de hombres barbudos y mujeres de salvaje melena.

Mezclando lo antiguo con lo nuevo, Lamadieu utiliza la pleistocénica aplicación Microsoft Paint para componer sus encantadores y clautrofóbicos dibujos.

//

After watching the clouds floating over the picturesque buildings in his hometown of Avignon, France, Thomas Lamadieu forged whimsical figures squeezed from the pockets of heaven.

Lamadieu constructs his images “Sky Art” from photographs of cities, in which geometric extensions capture blue sky framed by buildings. Then he fill the empty spaces with pictures of bearded men and wild mane women.

Ver original 21 palabras más